17 de Septiembre de 2010
Sala La Riviera, Madrid
Lacuna Coil
Parece que fue ayer cuando en 2006 los italianos Lacuna Coil vinieron a la sala Joy Eslava, cuyo recinto desconozco si se sigue alquilando para celebrar conciertos de rock, a dar uno de los mejores conciertos que he presenciado jamás. Pero ha pasado la friolera de cuatro años, se dice pronto. En esta ocasión el lugar elegido para repetir tal espectáculo ha sido, como no, la sala La Riviera.
Era la primera vez que llegaba a un concierto tan tarde, pero ya son unos cuantos años de experiencia en esto de los conciertos y supe que no iba a tener ningún problema para estar razonablemente cerca del escenario. Pero lo que me encontré en el interior de la sala fue bastante inferior a mis expectativas. La entrada era había sido muy pobre. Para que os hagáis una idea para los que no hayáis estado nunca en La Riviera, en el centro de la pista, que es circular, hay una gran barra triangular con unas palmeras en su interior. Pues bien, si hubiéramos estado todos apretujados, como hace unos días en el concierto de Limp Bizkit, no hubiéramos llegado ni a la mesa de sonido, que está justo delante de la ya mencionada barra. Dado que a mí me gusta que haya poca gente en los conciertos, no me quejé de ese golpe de suerte.
El concierto fue abierto por el mismo tema que abre el disco que venían dispuestos a presentar, “Survive”, seguida de “Underdog” y, la muy bien recibida, “Closer”. La banda, muy comunicativa con el público, Andrea chapurreaba un poco el español, se centraron principalmente en “Karmacode” y, por supuesto, “Shallow Life” pero sin olvidarse de sus inicios, aunque renegaron de “In A Reverie”, tocando los temas “1.19″ o “Senzafine”, del “Unleashed Memories” o “Heaven’s A Lie” del disco que les catapultó al mainstream, “Comalies”.
Transcurría el concierto y, aunque no recuerdo en que canción era, cosas de tener mala memoria y no haber estado en casa durante el fin de semana, Cristina se ponía juguetona haciendo movimientos sensuales de cadera y estirándose su rizado y largo pelo. Mientras tanto Andrea animaba a los asistentes.
La preciosa balada “Wide Awake” sonó de cine con una Cristina Scabbia asombrosa. Esta preciosa mujer nos dejó claro que tiene unos pulmones tan grandes como ella misma y, por si a alguien dudaba de ello, lo confirmó ella misma haciendo un monólogo tras conseguir que el público imitara los sonidos que producía. Seguían cayendo muy buenos temas como “What I See” y, un el ya clásico del rock gótico, “Swamped”. Tras “Enjoy The Silence”, hicieron un bis en el que tocaron los temas “Not Enough” que, por más que lo pienso, no entiendo algunas críticas de que este tema era innecesario en “Karmacode”, vale que es una versión, pero queda lujo al final del disco y en directo se sale, a continuación “Spellbound”, el primer single con el que empezaron a promocionar “Shallow Life”, cerrando con “Our Truth”.
En líneas generales, fue un buen concierto, en el que la banda salio a darlo todo, a pesar de la baja asistencia y es una pena porque la consecuencia directa seguramente será que ninguna promotora se vuelva a interesar en traerles.
Por David Contreras Herrera
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