Low Cost Festival
21, 22 y 23 de Julio de 2011
Ciudad Deportiva Guillermo Amor, Benidorm
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Viernes
Del viernes podemos sacar algunas conclusiones, como por ejemplo el festival aparte que se comenzó a vivir en el escenario Stereo con algunos descubrimientos como la electrónica de Gratis! y Goose, muy peculiar la del belga, propuestas tan llamativas y diferentes que se mezclaban con el clásico rock que nunca falla de Sex Museum, o un coctel tan explosivo como el de Lüger, que mezcla intensidad, electrónica, y potencia rítmica a partes iguales.
Los catalanes Sidonie fueron los encargados de inaugurar el escenario Budweiser y lo hicieron fieles a su puesta de escena tradicional. Y así pudimos escuchar temas como Costa Azul, Fascinado o El Incendio, con la que el público estalló y no paró de cantar y bailar, cerrando un directo lleno de energía y dando paso a Ok Go, uno de los platos fuertes del día.
Ok Go dejaron claro desde el primer minuto de su actuación que si has venido a pasártelo bien, ese es tu sitio. Y lo comprobamos con la fuerza de sus temas como This Too Shall Past o A Million Ways, en la cuál subieron al escenario cuatro chicos del público para acompañarles con la coreografía que se hizo famosa por el videoclip. A pesar de que algunas zonas del público, sobre todo las primeras filas que no colaboraban demasiado, los de Chicago no se rindieron y pusieron toda la carne en el asador. Tanto que el cantante Damian Kulash acabó cantando Last Leaf entre el público y nos ofrecieron una curiosa versión de Return, tocada íntegramente con campanas. La locura colectiva llegó con Here it Goes Again, el tema que los lanzó a la fama.
En los otros escenarios se vivía un lado más indie, si bien en el segundo teníamos la propuesta rockera de Dos Bandas y Un Destino o el incansable y divertidísimo directo de Delafé y Las Flores Azules, quienes inundaron el recinto pese a los problemas en la voz de Óscar y el corte de sonido en la primera canción de un ritmo divertido y bailable que no tardo en contagiar al público, que ayudo a Delafé en las tareas vocales. Lo de los catalanes fue de clase y gancho, lo tienen todo para ser de esos grandes conciertos del festival, trompetas incluidas.
Mientras tanto, los aclamadísimos Vetusta Morla empezaban con el que, a nuestro juicio, fue de los mejores conciertos del festival. Y es que la atmósfera que se crea una vez que el grupo pisa el escenario es casi mágica, y así el concierto arrancó con Los Días Raros, el tema que también inaugura su último disco Mapas. Algo que se podría decir de Vetusta Morla es que se complementan con su público al cien por cien y estos últimos funcionan como un miembro más de la banda, guardando silencio cuando es necesario o rompiéndolo con sus palmas y voces cuando los temas llegan a su explosión. Pudimos escuchar temas de su último disco, como El Hombre del Saco, Baldosas Amarillas o Boca en la tierra, pero tampoco faltaron temas clásicos como Copenhague, que emocionó a más de uno, o La Cuadratura Del Círculo, encargada de cerrar la actuación. Sin duda alguna, Vetusta Morla son una apuesta segura en todos los festivales de este año y el lleno en el escenario principal del Low Cost lo demuestra.
A Catpeople les había tocado comenzar en el mayor apogeo de Vetusta Morla, los de Barcelona lo intentaron sin prisas, haciendo un repertorio de menos a más, destacando un concierto muy marcado, una baza fuerte en directo que congrego al termino de los madrileños una buena legión de seguidores dispuestos a llevarse a casa algún descubrimiento. Sin duda estos pudieron ser Catpeople.
Tras tener algunos problemas con el transporte, Mika llegaba con el tiempo justo para comenzar la actuación. Le esperaba un decoradísimo escenario, lleno de flores, y una legión de fans ataviados al más puro estilo de Mika: que no falten colores, brillantina y ropa llamativa. Curioso que arrancara con Relax, ya que en la hora de concierto nos relajamos poco. Se podría decir de Mika que es un torbellino en el escenario, no paró un segundo y en un momento de su actuación hasta toreó a sus músicos con una bandera española.
El cansancio acumulado a estas horas nos obliga a finalizar la noche con la actuación de Crystal Castles, y es que no hay concierto en el que Alice Glass no se transforme y salte de primeras al público, contagiando su delirio en forma de saltos y flashazos. Baptism supuso una explosión de adrenalina que terminó con nosotros, al menos por hoy.
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Fotos: Espacio CAMON
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