Dcode Festival

Dcode Festival
24 y 25 de Junio de 2011
Recinto Deportivo Cantarranas de la Universidad Complutense de Madrid (25.000 personas)
Leer: Introducción. Crónica viernes 24. Crónica sábado 25
Más fotos por Juan Rodriguez Talavera aquí.

La segunda jornada de Dcode Fest se preveía más indie que la inaugural, y así fue pues ya de primeras bandas como The Bright, Polock, Havalina o Mucho, nuevo y prometedor proyecto de los ex Sunday Drivers, eran los encargados de poner en funcionamiento el ir y venir de público de un escenario a otro. Pero hay algo que especialmente me llamó la atención, y fue el lleno con el que se recibió a Manel, y es que el hecho de que una banda cantada íntegramente en catalán consiga una respuesta tan favorable en Madrid nos dice que las cosas están empezando a cambiar, que la música al fin y al cabo es lo que es, sea cantada en el idioma que sea.

Lo siguiente en nuestra lista era confirmar que el buen show de Jamaica en la fiesta de presentación del festival no fue un espejismo, y así fue, el trío francés se llevo para casa a unos cuantos fans sorprendidos ante el compacto y rockero directo los galos, aunque en comparación con el de presentación en Joy Eslava Madrid lo note algo más descafeinado, el calor golpeaba con fuerza y las energías fallaban en algunos momentos.

Otra de las sorpresas fue la del dúo ingles Blood Red Shoes, desconocidos y sin duda de lo mejor de esta segunda jornada. Hicieron una mezcla muy equilibrada de sus dos álbumes, Laura Mary Carter a la guitarra descargaba unos estridentes riffs mientras Steven Ansell a la batería se lucia ritmo tras ritmo. Influenciados por bandas como The White Stripes, el directo de esta joven formación británica atrajo tanto a amantes del blues como a los del punk de la primera edición, rock alternativo de principios de los noventa bajo una base de indie moderno que hizo que estén catalogados como ya he citado, entre lo mejor del día, y es que Steven se dejó el alma, tanto que hasta terminó vomitando, subiéndose por su batería e incluso alterando el ritmo de las canciones.

Tras ellos el nerviosismo ante The Hives y el tiempo de espera solventado por The Vaccines en un corto pero intenso concierto con cierta nostalgia a una mezcla entre Los Ramones y un rock crudo y directo. El líder de la banda, Justin Young, toca su guitarra con un aspecto psicótico, mirando más allá de todo un recinto que ya a las ocho y media de tarde comenzaba a llenarse. El caso es que mientras tanto Young y los suyos nos dejaron un concierto muy maniaco y visceral, una banda de rock con estilo. Canciones como Post Break Up Sex o el cierre de Norgaard son buena muestra de ello.

Tras ellos uno de los grandes, The Hives salieron al escenario principal de Dcode con muchísima energía, sonaba Come On mientras más de uno se echaba las manos a la cabeza ante el despliegue de los suecos. “Hola a todos, somos Los Hives”, sorprendia Pelle Almqvist con un perfecto castellano, el resto fue coser y cantar, el quinteto se metió a todo el recinto en el bolsillo a golpe de un setlist muy equilibrado, sonaron Hail Hail, Try It Again, A Get Together, Won’t Be Long entre otras, con el que consiguieron sentar a todo el recinto de una forma épica y arrolladora hasta tal punto que me atrevería a decir que tras ello a más de uno le supo a poco el directo de Kasabian. Almqvist no paró de moverse de un lado a otro mientras animando incitaba a continuar con la fiesta. Resulta imposible después de lo vivido que hubiese alguien a quien no le fascinase la energía del quinteto sueco.

Ante esto el trámite hasta Kasabian parecía claro pero The Ting Tings se empeñaron en tan solo tres golpes de una breve introducción de demostrar el porqué de su nominación al Grammy, Great Dj y Hang It Up, bailarinas incluidas. El juego visual y las proyecciones hicieron el resto, Katie y Jules se quitaron la presión de estar entre los dos grandes de la jornada con una versión de Hands muy aclamada, poniéndonos difícil la elección entre suecos o británicos.

A su término, sin dejar un segundo de respiro, saltaron Kasabian con una actitud desafiante de su líder Tom Meighan, demostrando el porqué de su elección como cabezas de cartel de una forma idónea y es que fueron los que más publico congregaron durante todo el festival. Una ola de saltos y manos arriba disfrutaron desde el primer acorde de Club Foot, Where Did All The Love Go?, bajo un carisma único que los sitúa ya un escalón mediático por encima de bandas como las anteriormente nombradas, porque encima demuestran su clase al llevar trompetistas, hacer un popurrí de algunos temas y permitirse tocar Vlad The Impaler con impasividad mientras el público clama un Fire con el que terminamos de estallar.

Tras los ingleses, el punk electrónico de The Sounds se apodero del segundo escenario. Los suecos, liderados por una provocadora Maja Ivarsson, descargaron en su mayoría temas de su último trabajo, “Something To Die For”, con algún que otro tema más clásico como Living In America o Tony the Beat. Ya a altas horas, teniendo en cuenta que algunos llevábamos desde las cuatro en el recinto, los que aguantaron a Crystal Castles, fueron capaces de presenciar porque el dúo provoca opiniones tan extremas desde lo más aclamado a lo más odiado. Alice Glass dio un concierto acorde a sus expectativas, se tiró, como suele hacer, al público e intento contagiar su delirio como buenamente pudo para despedir una edición que pasa con nota alta hasta la próxima.

Más fotos por Juan Rodriguez Talavera aquí.

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