4 de Febrero de 2012
The Box Palacio de Vistalegre, Madrid
Eno!Festival
Con vino y música formando una gran propuesta muy novedosa en cuanto a festivales, nos damos cita en el Palacio de Vistalegre, más concretamente en ese nuevo espacio habilitado que según el tipo de concierto o patrocinador cambia de nombre, la misma donde ya han pasado otros grupos como Mogwai o Explosions in the Sky, esa en la que según tu ubicación cambia el sonido. Eterno problema de todos los festivales, no fue el de Eno Festival, y en temas relacionados todo salió medianamente aceptable.

Tras ellos, pensé que el ir y venir de grupos por el escenario seria constante pero me equivoque, ya que entre grupos, media hora, cuarenta minutos de catas de los mejores vinos, a un precio de cinco euros. Toda una delicia que más de uno empezaba a degustar pese a lo temprano de la hora.
Esa fue la tónica del festival, música en directo, cata de vino, y así sucesivamente. Algo que a algunos terminó cansándonos demasiado, sobre todo a ciertas horas, concretamente en la franja horaria de Tachenko a The New Raemon. Por el camino se nos queda Christina Rosenvinge y su delicada propuesta de pop, intimista y personal, el clásico rock ochentero de Lobos Negros, mítico grupo de la movida de Malasaña, y como ya he citado el problema de la zona horaria entre Tachenko, que pelearon mucho para defender un directo muy trabajado, pop rock directo y enérgico, y de The New Raemon.
Por otro lado, una vez entrados en calor, que frio hace en Madrid estos días, más metidos en la tónica del festival, la siempre llamativa y sensacional puesta en escena de Ramón Rodríguez, quien tuvo algunos problemas de sonido con uno de sus micros, los únicos en toda la noche. El músico catalán volvió a maravillar al público madrileño con una dosis de frenesí, movimiento, ternura y amabilidad. Sin contar el fallo de sonido en microfónica, el mejor concierto en el que he visto a Ramón y los suyos. Se nota que se espera su nuevo disco.

En resumen, novedosa y gran propuesta, presentada en sociedad de la mejor forma posible. Puntos a favor, poder salir y entrar del recinto libremente, dentro variedad de comida y zonas de descanso. Lo peor, como ya he citado el tiempo muerto entre grupos, cuarenta minutos para una cata de vino me parecen demasiados, y el alto precio de algunas comidas, nunca llueve a gusto de todos. Eso sí, frio desde luego que no pasamos, y disfrutar, muchísimo. Que siga la fiesta.