Crónica: Pulled Apart By Horses en Madrid

5 de Marzo de 2012
Moby Dick Club, Madrid
Pulled Apart By Horses
Organiza: LiveNation

Riffs de guitarras singulares a la par que irregulares, ritmos fuertes de batería, un montón de adrenalina, e incluso muchas ganas de bailar. Las bazas de los británicos Pulled Apart By Horses están muy bien definidas con apenas dos discos de estudio y cuatro años de formación. Tal es que había leído muy buenas referencias en directo, una banda capaz de llegar a lo más destacado de un festival como el americano SXSW, dónde hay más de seiscientos eventos al día. Esto, no hay duda, que hace elevar las expectativas.

Pues bien, después de la pasada noche en la madrileña Moby Dick tengo que aumentar las de todos aquellos que aun no hayáis podido verles en directo. Para los que busquen etiquetas, tal vez puedan definirse como rock alternativo, con vestigios de post hardcore y el indie más irónico. Y no solo eso, sino que se nota que se divierten haciendo lo que hacen y sobretodo como lo hacen, son de esa clase de grupos que tienen definida una actitud y no van a cambiarla por nada del mundo, o al menos esa es la impresión que dan en directo, ganas de pasarlo bien, contagiar al público y derrochar energía, desde el primer hasta el último momento. Y es que si te gusta poguear sin descanso al mismo tiempo que darte un baile en mitad de los riffs más peculiares y pegadizos, no hay duda que Pulled Apart By Horses es tu grupo en directo y “I Punched A Lion In The Throat” uno de tus temas.

El cuarteto de Leeds empieza con un ritmo vertiginoso intercambiando temas de sus dos álbumes de estudio, “Wolf Hand” es el segundo en caer, dando paso a “Get Off My Ghost Train”. El intercambio es constante y no hay mejor manera que terminar con alguno de sus temas más caóticos como “High Five, Swan Dive, Nose Dive”, previo al bis de rigor. No obstante Pullled Apart By Horses no son simplemente eso, son también una buena dosis de momentos surrealistas, como ver a Tom y James atreverse con el castellano ganándose a una buena parte del público o a este ultimo escupiendo o vomitando agua, vete tú a saber lo que hacía. Son cosas que aunque no tengan nada que ver con la música, hacen que el público se contagie más de la actitud de la banda. Como si se tratase de una fiesta privada a la que hemos sido invitados y en la que, dentro de unos límites, podemos hacer lo que queramos, esa es la actitud. Sin duda alguna, con las expectativas cumplidas puedo decir que estos cuatro británicos son musicalmente irresistibles, una pizca de radicalismo e impulso que llega a primera escucha.

Previamente, los británicos no venían solos, y aunque no tuvimos a Rosvita como en un principio se anuncio, si a los jóvenes Memories, banda madrileña que mezcla el hardcore con el rock más crudo y el metalcore actual.

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