Crónica: Bilbao BBK Live 2012

Bilbao BBK Live 2012
12, 13 y 14 de Julio de 2012
Kobetamendi, Bilbao

Jueves 12

Una nueva edición del cada vez más prestigioso, a pesar de las numerosas críticas, festival BBK Live llegaba a la capital vizcaína.  Y es que todo lo que rodeaba al festival antes de su inicio parecía ser negativo. Al gran retraso en sus confirmaciones que llevó a que se cerrase el cartel una semana antes del inicio, se unió el hecho de no conseguir finalmente un cabeza de cartel para la última jornada (cuando se llegó a “confirmar”  a Rage Against the Machine) y optar por dos nombres “medianos”. Pese a todo, la presente edición ha cerrado con un recuento general de unos 110.000 asistentes, siendo la jornada del viernes la más concurrida, quedándose a  500 personas de superar el record de 2007 que supuso la visita  de Metallica al festival.

Los encargados de romper el hielo y abrir el primer día de festival fueron los portugueses The Gift que estrenaron el Escenario 1 consiguiendo mover a un número considerable de gente para la hora que les había tocado, mediante su propuesta fiestera que en ocasiones llegaba a recordar a artistas desde Jónsi a Coldplay. Después de algo más de media hora de actuación, tocaba moverse al Escenario 2, donde nos esperaban los granadinos Lori Meyers a quienes tenía especial interés en escuchar y es que el tirón de estos chicos quedó patente en el gran seguimiento que consiguieron, con un público muy entregado que coreó muchos de sus versos.

Uno de los principales inconvenientes de esta edición fue que debido al aumento del número de escenarios (3 más la carpa Vodafone) los solapamientos fueron inevitables, lo que hizo que tuviéramos que abandonar más de un concierto antes de terminar, entre otros, éste de Lori Meyers, para desplazarnos al Escenario 3, el más pequeño de todos, donde nos esperaba la actuación de Tribes.  Grupo londinense de reciente formación, que apenas reunió a unas pocas decenas entre las que eran gran mayoría los extranjeros. Aparentemente no nos descubrieron nada nuevo, pero su Indie Rock a lo británico cercano a los primeros Artic Monkeys me había despertado cierta curiosidad y la verdad que en directo supieron plasmar a la perfección su corta carrera discográfica consistente en un LP y dos EPs. Mientras tanto, Band of Skull hacían vibrar el Escenario 1 y pocos minutos después el folk acústico de Ben Howard hacía lo propio en el Escenario 3.

A eso de las 21h. el sol ya se iba poniendo y se nos presentaban dos alternativas, el Pop lento de Snow Patrol o el Post Hardcore de unos desconocidos Young Guns. Decidí empezar por los desconocidos, por aquello de ver algo de “caña” que después de tanto indie rock se iba echando en falta.  De Snow Patrol apenas pude disfrutar de sus últimos 3 temas, con un Escenario principal a rebosar lleno de gente reservándose un sitio para el plato fuerte de la noche, que poco a poco se iba haciendo más fría. Debido a aparentes problemas técnicos con los teclados, The Cure retrasaron su actuación casi una hora, que se hizo algo más amena cuando apareció Robert Smith con una guitarra acústica, se disculpó por el retraso y regaló a sus seguidores unas curiosas versiones de  “Three Imaginary Boys”, “Fire in Cairo” y “Boys don’t cry” en solitario. Tras esto, el resto de la banda se subió al escenario y encararon algo más de dos horas y media donde hubo tiempo para una treintena de canciones donde no olvidaron éxitos de toda la vida como “Friday I’m in love”, “Dressing Up”, “Lullaby” o “Close to me”.

Viernes 13

El viernes se presentaba algo menos atractivo, lo cual vino bien para descansar lo que no permite la noche acampando en las penosas instalaciones que rodean el reciento festivalero. No obstante, desde primera hora me interesé por la actuación de los euskaldunes Zea Mays en el Escenario 1 donde a pesar de no contar con un público muy numeroso, si que recibieron una grata respuesta entre los pocos que allí nos encontrábamos. Tras ellos, cambio de plataforma para ver a lo lejos a Noah & The Whale que para la hora a la que les tocaba actuar consiguieron que se acercaran numerosos seguidores y curiosos a los que consiguieron hacer bailar algunas de sus canciones.

En el escenario principal se preparaba uno de los platos fuertes de la tarde. Con una cantidad de público considerable para la hora a la que les tocaba actuar, Mumford & Sons realizaron uno de los mejores y más animados conciertos de esta edición del BBK Live. No eran pocos los que me habían recomendado esta banda de folk-rock, que de no saber que eran de Londres, cualquiera les hubiera ubicado en alguna provincia sureña de los Estados Unidos. A pesar de los problemas en la mano de Marcus Mumford, consiguieron hacer saltar y bailar a medio festival con temas como “Little Lion Man”, “Winter Winds” o “The Cave” e incluso presentando canciones nuevas. Y poco antes de ir a cenar, no quería marcharme sin ver a The Kooks, otro de los grupos que consiguió reunir un gran número de asistentes de origen extranjero que no pararon de cantar la mayoría de sus hits.

Casi a medianoche, llegaba otro de los momentos más esperados de todo el festival. Radiohead, a pesar de las cancelaciones tras el grave accidente que provocó la muerte a uno de sus técnicos tres semanas atrás, volvían a pisar un escenario, con una puesta en escena más sencilla aunque no por ello pobre. Con casi 40.000 asistentes impacientes, una leve lluvia acompañó alguno de los momentos de la actuación, la cual llegó a llenarla de cierta magia en temas como el celebrado “Karma Police”. Algo bastante criticado fue la inclusión de varios temas de su último trabajo The King of Limbs, aunque no se olvidaron de otros como “Pyramid Song”, “Kid A” o “Paranoid Android” con la que cerraron su actuación en un segundo bis. Y nada más finalizar, estampida hacia el Escenario 2 a disfrutar por tercera vez en el festival de la actuación de Vetusta Morla. En esta ocasión, no venían presentando disco nuevo, pero al público esto parece que no le importó y pudimos disfrutar de un concierto enérgico (para lo que es la música de los madrileños) con algunas curiosidades como el  fallido saludo inicial “Gabon Donosti”, que luego Pucho trató de arreglarlo saludando a las tres provincias vascas y al público en general.

Sábado 14

El cansancio acumulado hizo retrasar mi llegada a Kobetamendi el tercer día y me fui directo al minúsculo Escenario 3 en el que descargaban su Punk Rock Pure Love, la banda del ex-miembro de Gallows Frank Carter, quién desde su inicio bajó a cantar entre el público (como ya nos tenía acostumbrado) en medio de gritos que le pedían temas de los clásicos del hardcore. Seguido, me dirigí por primera vez a la carpa Vodafone, dejando atrás la actuación de Glasvegas en el Escenario 2, para disfrutar del directo de Supersubmarina, uno de los grupos que más está creciendo en la escena Pop Rock nacional en los últimos años. Un escenario que se les quedó pequeño, viendo la masa de gente que se acercaron a disfrutar de temas como “Ana”, “En mis venas” o “Hermética”.

La ausencia de un cabeza de cartel hizo a la organización buscar dos nombres grandes que pudiesen llenar aquel vacío. Keane fue uno de los encargados de empezar a cerrar esta edición del BBK Live con una actuación que se me hizo aburrida y opté por ir buscando un sitio en el Escenario 3 donde las tablas se iban preparando para la bomba que se les venía encima en forma de Enter Shikari. Seguramente uno de los grupos más criticados por su calidad en directo, pero lo que es indudable es que provocan la locura entre el público quien no paró de saltar y meterse a los múltiples mosh pits que se crearon a lo largo de su hora escasa de actuación. Poco antes de ir a ver a Garbage se hizo obligatorio salir a buscar una fuente para refrescarse un poco y recuperar los huesos perdidos tras la actuación de los jovencitos ingleses. Por su parte, la banda liderada por Shirley Manson hizo un repaso intenso a los hits que les hicieron famosos en los 90, con una actuación llena de problemas técnicos entre los cuales se incluyó minuto y medio de apagón musical del cual los propios músicos ni se dieron cuenta. A pesar de todo no faltaron temas como “I Think I’m Paranoid”, “Stupid Girl” o “Shut your mouth” que animaron a un público que iba encarando el final del festival. Pero aun faltaba otro de los platos fuertes, a pesar de encontrarse escondido en el Escenario 2. Los canadienses Sum 41, una de las confirmaciones más extrañas de esta edición, hicieron un concierto redondo. En mi opinión ganan muchísimo en directo y lo demuestran en temas clásicos que no faltaron como “The Hell Song”, “No Reason”, “Still Waiting” o “Fat Lip” para cerrar una noche llenos de polvo y con las piernas destrozadas después de tanto salto.

En general, se puede decir que volví a casa con un buenísimo sabor de boca. Quizá las expectativas no eran demasiado buenas antes de empezar y por ello, el resultado final resultó más positivo. Ha sido una edición rara, ya que he disfrutado bastante más de los nombres pequeños, que de los grandes artistas (que tampoco eran muchos). Eso si, el mayor fallo vuelve a ser la organización, sobre todo en lo relacionado con las zonas de acampada. Las laderas de Kobetamendi se convirtieron en la casa de muchos de nosotros durante tres días, en los cuales teníamos a 15 minutos andando los servicios y duchas más cercanos. Pero en fin, me quedo con el comentado buen sabor de boca en cuanto a lo musical y el haber descubierto bandas muy interesantes.

Fotos: BBK Live

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