
02. Nostalgia
03. Dream Odyssey
04. Unseen Harbor
05. A Quiet Place (Together We Go)
Los japoneses Mono, una de las bandas más importantes de la escena Post Rock de los últimos diez años , vuelven a la carga tres años después del lanzamiento de su aclamado Hymn to the Immortal Wind, personalmente, una de las referencias imprescindibles de la pasada década, gracias a la cual editaron posteriormente su primer LP en directo junto a la Wordless Music Orchestra. Con esta perspectiva, eramos muchos los que esperábamos con ansia un nuevo trabajo del cuarteto nipón.
For my Parents fue grabado a comienzos de 2012 en los Waterfront Estudios de Hudson, Nueva York y han contado de nuevo con la colaboración de la misma orquesta que les acompañó en la grabación de sus dos anteriores discos. El éxito de estos trabajos parece que les ha convencido para volver a trabajar en un disco donde las sinfonías clásicas están cada vez más presentes, lo que demuestra cómo con el paso de los años han querido seguir reinventándose y experimentar con su sonido. En líneas generales, vuelven a presentar un trabajo de bellas melodías cargadas de melancolía como sólo ellos saben hacer, que junto a los arreglos de cuerdas lo convierten en una obra que podría encajar perfectamente como banda sonora de un drama hollywoodiense.
Encargado de abrir el disco, nos topamos con Legend el corte maravilloso y con mayor emotividad de todo el LP. Puros pasajes de leyenda que durante sus casi doce minutos de duración consiguen hacerte desconectar y te invitan a cerrar los ojos y dejarte llevar. Parece arriesgado comenzar un disco de esta manera, ya que se prevé complicado ser superado por el resto de cortes. No obstante nos llevamos una sorpresa al descubrir el dúo Nostalgia-Dream Odyssey, que presentan una convivencia emocional mediante el papel protagonista de la orquesta y la sencilla base rítmica de fondo. El crescendo de Nostalgia desemboca en la tranquilidad con la que se inicia Dream Odyssey mediante arpegios de piano que constituyen la guía que dirige toda la canción, por lo general de estructura simple y prácticamente carente de sentimiento (sin suponer esto un punto negativo).
Un sencillo punteo de guitarra acústica da inicio a Unseen Harbor, la pieza más larga del disco. Algo más de 14 minutos en los que poco a poco van uniéndose de manera ordenada un piano, violines y hasta el sonido de una mandolina, quienes, en perfecta armonía repiten una y otra vez la misma estructura melódica aunque cada vez con mayor energía hasta confluir con una batería que le da el toque épico que venía reclamando la canción desde los primeros minutos. Y una vez llegados al punto más alto, toca descender con tranquilidad, ya que tenemos que empezar a despedirnos. Para ello, A quiet place sirve de perfecta anfitriona para invitarnos educadamente a abandonar este sueño sonoro en el que nos habíamos visto sumergidos, lleno de nostalgia y recuerdos que nos hace entender perfectamente el sentido del título del disco. Y es que como la propia banda resume en dos frases: “esperamos que este disco sea como un regalo de un hijo a un padre. Mientras que todo lo demás sigue cambiando, este amor sigue siendo una constante en el tiempo”.
Web: www.monoishere.com
Por Biken Keep an Open Mind
Publicado el 11 de Octubre de 2012