Crónica: Mono en Madrid

Mono
21 de Febrero de 2013
Sala Joy Eslava, Madrid
Organizaba: Gira Discos

Después de haberme perdido sus anteriores visitas a España, esperaba con muchas ganas poder verles sobre un escenario. Me habían contado de todo, desde gente que llora en pleno éxtasis hasta parejas abrazadas durante todo el concierto. Con tales referencias, y siendo Mono uno de los estándares del post rock instrumental, esta vez si, no pude perdérmelo.

La noche comenzó con Dirk Serries Microphonics, un metódico guitarrista que no necesitó más para hacernos entrar en escena, solo él, su guitarra y sus pedales para crear la atmósfera idónea y perfecta antes de los nipones. Ni estallidos de ruido, ni explosiones sonoras, sino una tela de sonidos cálidos y fríos. Una elección más que acertada anticipando lo que veríamos más tarde. Porque lo de los nipones fue la sencillez hecha perfección cuando sobre las nueve y veinte de la noche comenzaron con el épico y delicado “Legend”, corte que abre su reciente álbum, “For My Parents”, disco ya reseñamos hace unos meses.

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Mono habían comenzado un hipnótico concierto en el que para mi sorpresa, no llevaban músicos de apoyo. Mejor, pensé en un primer momento al darme cuenta de que escucharía las canciones tal cuales fueron concebidas. Y el tiempo terminó dándome la razón, sin lugar a dudas. Al lógico repaso al ultimo trabajo, el cuarteto dedico más tiempo aun a “Hymn To The Inmortal Wind”, en mi opinión su obra maestra.

La concentración de sus guitarristas es tal, que cuando van a dar comienzo a los temas se escucha de fondo un “su puta madre” y una gran arrancada de aplausos que ponen los pelos de punta a cualquiera. Su compenetración con el resto es tal que son capaces de repartirse el peso melódico de las mismas mientras Tamaki se contonea e intercambia bajo y teclados tan sutilmente y Yasunori acelera intensidades desde la batería. Precisos, directos, emocionantes y muy concentrados, tanto, que no les dio tiempo a dar muestras de agradecimiento, también porque si bien es cierto, así hubieran cortado un poco la dinámica del concierto.

Todo sonó a la perfección, desde las atmósferas, hasta los profundos estallidos pasando por los delicados punteos, de tal forma que nunca antes había escuchado sonar así Joy Eslava, una sala que retumbaba en cualquier esquina, y presentaba la emoción en cualquier persona a la que mirara a mi alrededor, y no fueron pocas, desde el tímido chico tapándose la cara con las manos hasta el más enérgico sin parar de mover el cuello. Los temas de “Hymn To The Inmortal Wind” transmitían todo tipo de sensaciones y hacían que el publico se fuera creciendo por momentos, tanto que con “Pure As Snow”, Taka, el guitarrista, se contagio de ese frenesí para tirarse al suelo a golpear su guitarra y revolucionar a los presentes llevando sus pedales al limite.

Mono estaban facturando uno de los directos del año en el mejor ambiente posible, en una de las salas más míticas y bellas de la capital y con un publico que cada vez que se sucedían temas aplaudía con más fervor. “Follow The Map”, “Unseen Harbor”, entre otros, hasta completar un total de nueve para terminar con “Everlasting Light”, la pieza idónea tras la que los cuatro nipones abandonaban el escenario, rosas en mano, haciendo gestos de agradecimiento. “Esta vez si”, me dije mientras contenía mis emociones.

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