Deafheaven / Wode
28 de Octubre de 2013
Soup Kitchen, Manchester (UK)

Pero volvamos a lo que nos corresponde que es narrar lo vivido en aquella gélida noche en la ciudad de Manchester. Parecerá una coincidencia, pero con la visita de los californianos, llegó el frío, la lluvia y la oscuridad (si no tenemos en cuenta el cambio de hora). Quisimos ser puntuales para conseguir algunas de las últimas 5 entradas que quedaban en taquilla e introducirnos en las profundidades del Soup Kitchen, una sala en los cimientos del mítico restaurante de sopas mancuniano, que se asemeja más al típico escenario de casa okupa o gaztetxe que a una sala profesional.
Encargados de calentar los motores fueron Wode. Una formación local de reciente creación, que practican un black metal puro, con claros tintes noruegos. Quizá sea la persona menos indicada para valorar un estilo así, ya que mis conocimientos sobre el mismo son muy limitados y quizá por eso no supe apreciar lo que se me estaba presentando ante mis oídos. Lo que si es verdad es que me aburrieron un rato. No sabría decir si la mala calidad de sonido y el que apenas se apreciase una guitarra de la otra tuvo algo que ver o es que realmente son una banda que no tienen mucho que aportar, pero la sensación que me llevé tras el final de su media hora de actuación fue bastante mala.
Quizá iba con las expectativas bastante altas, o esperándome una banda similar a los cabezas de cartel de esa noche y esas ganas tremendas de Deafheaven hicieron que todo lo demás me supiese a poco. Lo cierto es que cuando salieron a escena estos cinco jovenzuelos, me llevé una alegría y pensé “ahora llega lo bueno”. Y así fue. Su más reciente trabajo Sunbather es sin duda uno de los trabajos que estarán entre mi Top 10 del año, y quizá el hecho de que lo tocasen al completo tuvo algo que ver en mi veredicto final.
Hora y poco de actuación, con interludios siniestros entre canción y canción, empezando con “Dream House” tema que abre el disco y que reúne a la perfección los ingredientes necesarios para disfrutar del resto del disco: velocidad, rabia y agresividad, pero también sentimiento, ambientación y mucha reverberación. El principal protagonista es el vocalista sin duda. A pesar de que en muchos momentos no hay presencia de voz, no puedes dejar de mirarle. Es todo un espectáculo, una figura que se muestra poderosa, con poses de emperador, sintiendo la música como nadie y tratando que nosotros la sintamos como él. Aunque también influye el que el resto de figuras del tablero se muestran bastante estáticas.
Melodías épicas, como el intermedio de “Sunbather” o el inicio tirando de e-bow en “Vertigo”, con cortes largos de hasta 15 minutos en el que se pasa por diferentes periodos sin llegar a cansar. Aunque es por ello que tras la cuarta canción, sorprenda que ya estén despidiéndose. Entonces, miras el reloj y dices, “ah, que ya llevan casi una hora”. Quisieron seguir el orden de su último LP y cerrar antes del bis con la mágica “The Pecan Tree” con un final apoteósico, donde George quiso darse un pequeño baño de masas, dándose la mano con las primeras filas, tratando de hacerles sentir lo que recorría su cuerpo en ese momento. Estaba claro que tras el parón iban a volver, y así lo hicieron, aunque brevemente, para interpretar “Unrequited” de su primer trabajo, hasta que marcharon, de la misma forma misteriosa con la que llegaron. Y las luces volvieron al Soup Kitchen, y sentimos como si despertáramos, como si nos hubiéramos sumergido en un extraño viaje por el universo Deafheaven, algo que no se ve todos los días, pero que lo sentíamos muy real.