
En eso tiene parte de merito un publico agradecido que ya de por si empezó a hablar mucho antes de que incluso abrieran puertas. Cuatro Rivieras y las mismas caras de emoción, de alegría, de volver a verlos por cuarta vez como me comentaba una chica antes del inicio del concierto, o la emoción de la primera vez, como otros tantos. Sea como sea, a los de Baeza se les da bien Madrid, tienen una conexión especial, y con “Viento de Cara” han ido cuidando aún más los detalles que les han llevado a conseguir cuatro llenos casi consecutivos. Desde la primera “Samurái”, el quinteto liderado por José Chino a la guitarra y voz, interpreta todos los temas de su nuevo disco, encajando momentos, como por ejemplo los de “Arena y Sal” y “Enemigo Yo” entre dos de las que más aplausos se llevan, “Ola De Calor” de su debut y “De Las Dudas Infinitas”, la balada que consigue poner los pelos de punta a todos.
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Cuando estos cinco chicos se suben al escenario se denota que se lo pasan bien en el escenario y que disfrutan con ello.
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Si el directo suena más compacto y rockero, la puesta en escena tambien es algo que han ido cuidando con el paso del tiempo. Unas luces gigantes se agolpan a los laterales, dando una mayor sensación de histeria y acompañando a los bailes de “Tecnicolor”, “Hogueras”, y por supuesto “Niebla”, que arrancó el primer bis. Sin olvidar la mítica “Cientocero”, que no solo resiste el paso del tiempo, sino que sigue sonando actual gracias a la profundidad que dan unos teclados.
Probablemente para muchos, Supersubmarina sean una imitación de bandas extranjeras, de típicas posturas “indies“, pero lo cierto es que cuando estos cinco chicos se suben al escenario se denota que se lo pasan bien en el escenario y que disfrutan con ello, haciendo vibrar, emocionar y llevar a su publico al terreno que este demanda, una gigantesca pista de baile. Y eso, en nuestro pop rock no lo consiguen muchos.
