Escapar de la rutina diaria no supone un gran problema en la ciudad del Támesis. La oferta de música en directo que ofrece la capital inglesa abarca cualquier gusto para los apasionados a este tipo de afición, y cualquier semana puedes disfrutar de ese momento de entretenimiento que te hace desconectar del estrés que también ocasiona esta ciudad; siempre que la economía y el tiempo lo permitan, claro.
Aquel martes 15 de diciembre sería uno de esos días, y aunque fuera en formato acústico, la nostalgia que me provocaba poder trasladarme a los tiempos en los que estos jóvenes (en su época) de Anderson, Indiana, sonaban sin cesar en mi reproductor mientras aliviaban las preocupaciones que atañen a cualquier adolescente en su pubertad. Aquella melancolía me empujaría esa noche hasta los bajos de la mítica sala de Camden, The Underworld.
Nada más entrar a la sala pude ver a un más que cambiado Kris Roe, con bastantes kilos encima y un sombrero negro que tapaba lo que ya en sus buenos tiempos empezaba a clarear. Situado en un pequeño puesto de merchandising, se mostraba simpático y cercano a todo el que se acercaba, contándoles anécdotas pasadas mientras les enseñaba fotografías y camisetas que vendía, minutos antes de subir al escenario. Una vez en él, cogido a su electro-acústica, arrancaría una máquina del tiempo en la que sonarían clásicos de “Blue Skies, Broken Hearts… Next 12 exists“, “End Is ” y “So Long Astoria“.
[Tweet “Crónica: Kris Roe de The Ataris en Londres”]
Comenzando por “In This Diary“, “The Hero Dies In This One“, y “Unopenned Letter To The World“, las cosas se presentaban como se presumían, y pronto íbamos a empezar con la temida melancolía. Un grupo de amigos le habían pedido una canción en honor a un amigo fallecido recientemente, que adoraba a la banda y tenía como tema favorito “San Dimas Highschool Football Rules“, y que Roe no se negaría a tocar, aún aclarando que no suele hacer peticiones, pidiendo a todos que cantáramos juntos en homenaje al fallecido fan, poniendo sin remedio los puntos de punta en más de uno de los asistentes.
A partir de ahí salieron unos que habían bebido más de la cuenta y no pararon de corear el nombre del veterano cantante, e incluso uno de ellos subió para abrazarle nada más acabar el tema (sin tener que ver con los que hicieron la petición). Así siguieron temas que rememoraban los años dorados de los de Indiana, como “Better Way“, “Fast Times at Drop-Out High“, o “Your Boyfriend Sucks“.
Tuvo hasta tiempo para dedicar unas palabras sobre lo ansioso que estaba por ver la nueva de Star Wars, declarándose muy fan de Perdidos, y de esa manera encaró lo que quedaba de actuación con temas tan míticos como “Summer of 79“, “1/17/97“, “Eight of Nine“, “IOU One Galaxy” (también a petición de los asistentes), y “My Hotel Year“.
El tiempo apremiaba y tras una breve despedida, volvería en medio minuto al escenario para terminar con la conocida versión “Boys of Summer” y “Losing Streak”. La buena noticia que nos dejó para este año es de que prometió volver este 2016 junto el resto de la banda para girar Europa, festivales incluidos. Ya estamos contando los días para contarlo y vivir la experiencia completa.