
De una primera escucha, lo cierto es que el espíritu de siempre sigue intacto, pero podríamos decir que es un disco más experimental. Y eso se aprecia desde “Acid Hologram“, segunda canción de “Gore“, tras una primera “Prayers/Triangles” mucho más clásica.
Hay momentos que se sienten como si Deftones estuvieran construyendo una explosión que no termina de llegar. Es en esa experimentación, dónde han conseguido dar un paso más y dejar de ser previsibles. Hay cortes para todo, desde los más profundos como el segundo single “Doomed User“, hasta las más sorprendentes y tranquilas, sintetizadores, punteos de guitarra, y voces susurrantes como en “Hearts / Wires“, una canción que se anticipa como una de esos himnos que encajan a la perfección en la historia del quinteto.
Por otro lado, “Geometric Headdress” es una especie de desigualdad etérea, elevándose a lo largo del disco y haciendo que Chino suelte sus característicos gritos, dónde “(L)MIRL” es tan necesaria como sorprendente, nadie esperaría a Deftones probar nuevas tonalidades en un octavo disco después de una carrera de éxito, pero así ha pasado.
“Gore” es un disco que suena familiar, pero al mismo tiempo nos presenta nuevos horizontes para la banda de Sacramento. Once canciones en las que encontrarás un viejo amigo melancólico, fragmentos de uno o dos proyectos paralelos y un estallido ocasional del lado más clásico de la banda en toda su naturaleza, suficiente para estampar el sello Deftones, pero que al mismo tiempo les permite esquivarlo y probar algo nuevo.
Lo que si hay que tener claro es que Deftones nunca van a probar lo mismo dos veces y esta es su declaración de que no van a estar asentados en su zona de confort nunca más.