Ambiciones en la escuela, fama internacional, problemas con las drogas, choques de personalidad y el fallecimiento de un compañero de banda. El camino de Deftones nunca ha sido tranquilo, pero siempre se han mantenido de pie.
Desde que se formaron en Sacramento, California, en 1988 por un grupo de adolescentes, si algo caracteriza a Deftones es que han significado un antes y un después con un sonido que siempre ha abierto nuevos caminos y que pasó a influir en una generación. Pero sus triunfos se han visto empañados muchas veces.
El vocalista Chino Moreno ha mirado hacía atrás con mucha franqueza en una entrevista con TeamRock, en la que ha hablado sobre una carrera que comenzó en el patio de la escuela, reflexionando sobre los errores que han cometido y sobre cómo se las arreglaron para salir adelante. “En realidad todo esto hace que me de cuenta de lo que hemos pasado como banda y lo que merece la pena seguir adelante“, exclama.
Chino comenta que conoció a Abe a los 12 años. “Nos hicimos buenos amigos, y un día después de la escuela fui a su casa y tenía una batería en su dormitorio. Más tarde me dijo que había estado tocando desde que era pequeño, como desde los 4 años, por lo que a los 12 ya era muy bueno“, recuerda.
Con Stephen la historia fue muy diferente, porque no fue en la escuela sino gracias a su afición por patinar. “Stephen tenía muchos instrumentos en su garaje así que todo el mundo iba a tocar allí. Solía coger el micro y cantar algo. Él era muy bueno haciendo riffs y se compenetraba muy bien con Abe“, recuerda sobre los inicios de la banda. “Un día estábamos tocando Metallica y de repente le vi mirándome, supe que como yo les había presentado (Stephen y Abe) me ofrecerían un puesto en la banda“.
Deftones nunca imaginaban tocar y hacer giras, e incluso después del primer contrato discográfico, seguían siendo unos adolescentes. “Hemos crecido juntos, aprendiendo a ser respetuosos los unos con los otros. Cuando eres niño y estás en una banda, hay otras reglas que tienes que aprender“.
Pese a ello, sus primeros conciertos, el contrato discográfico, Deftones nunca estuvieron absueltos de polémicas. Chino recuerda conciertos en los que les abucheaban y en los que no había nadie. Hasta su primera gira con Kiss, “no sé ni como acabamos ahí pero tuvimos la suerte de telonear a Kiss un mes tocando en pabellones. La banda más complicada de telonear del mundo. La gente que va a ver a Kiss está ahí para ver a Kiss, y no les importa quién toque antes. Nuestras canciones eran más abrasivas, teníamos un sonido que no se había desarrollado y la gente no lo entendía“.
Chino recuerda como estaban tocando delante de gente que les hacia la peineta durante todo el concierto sin bajar los brazos, “pensaba ‘hijo de puta, sé que se te cansa el brazo, puedes bajarlo, sé que nos odias’. Fue muy duro pero al mismo tiempo una experiencia única“.
Cuando entran en detalles y hablan del abuso de las drogas en la grabación de “Saturday Night Wrist“, Chino recuerda que le causó muchos problemas vocales, “llegas a esa edad y todo era demasiado fácil y no le prestaba atención a nada, y entonces me enfrenté a la realidad de golpe. Le eché la culpa a todo el mundo en lugar de mirarme, así que tuve que aprender a responsabilizarme. Éramos muy disfuncionales“.
En cuanto a cuando empezaron a consumir drogas, Chino recuerda especialmente la época de “White Pony”. “Después de esa gira, todo el mundo se fue a casa y las cosas escalaron por si solas. Fue el principio de aquello“.
Chino recuerda como abusaba de la cocaína de una forma fácil porque todo el mundo la tomaba en ese momento. De gira, en casa, Chino sabe que eso pudo haber arruinado Deftones, pero “afortunadamente, pudimos salir de ello pero nos llevó mucho tiempo darnos cuenta, en plan, me estoy haciendo esto a mi mismo, y aunque sea un cliché y toda banda haya pasado por eso, no aprendes de los errores de los demás hasta que no los entiendes de una forma dificil“.
Pasaron años, desde “White Pony”, el homónimo, hasta “Saturday Night Wrist” en el que Chino recuerda como la banda era una sombra de lo que fue, “y eso te deprime y te hunde aún más en el agujero. Y mucho de ello era mi ambiente“.
¿Qué cambió entonces? Chino recuerda como su mudanza a Los Ángeles fue un momento de claridad en su vida, “decidí no volver a hacerlo nunca más. Tuve suerte porque no tuve que pasar por rehabilitación ni nada de eso. No me costó“.
Deftones entraban por aquel entonces en otra época, “yo y mi colega Shaun (Lopez) nos metimos en el estudio y montamos Saturday Night Wrist. Funcionó, salimos de gira y empezamos a reconectar como banda, empezamos a ponernos en un buen sitio. Todos estaban limpios, Chi estaba limpio y sobrio y Abe también“.
Chino matiza que Stephen nunca le dio a las drogas, así que tras estar limpios, llegaba el momento de hacer otro disco. Turno de “Eros”. “Seguía viviendo en Los Angeles y me alojaba en un hotel de Sacramento. Era padre soltero, me había divorciado de mi mujer, así que aún siendo un gran momento como banda, fue muy jodido“.
Hasta el accidente de Chi, “llevábamos unos buenos meses terminando el disco y de pronto recibo una llamada que me dice que Chi había tenido un accidente. No sabíamos qué nos iba a deparar el futuro o qué íbamos a hacer. Todos nuestros pensamientos estaban con Chi y la banda era secundaria. Nos llevó unos cinco o seis meses debatir sobre el futuro de la banda“.
“Eros” es un disco que está sin terminar y según Chino “no sé si alguna vez terminará saliendo pero trabajar en Diamond Eyes fue como un renacimiento, nos dimos una segunda oportunidad“.
Chino no oculta que ese momento pudo ser el fin de Deftones tal y como lo conocemos pero “la vida es corta, nuestro amigo está en coma y dejamos de lado nuestro pesar y todo lo que estábamos pasando y nos centramos en la música. Nos encerramos en una habitación y compusimos un disco brillante“.
Por último cuando habla de Stephen, le describe como una persona de fácil discusión, “le quiero a muerte pero si estuviera aquí sentado con él y le dijera que me gustan esas cortinas grises, él iría y me diría que no son grises. Le encanta discutirlo todo. Pero cuando estás componiendo música con alguien es bueno tener diferentes opiniones. Y eso es lo que hace que seamos quienes somos. He aprendido a aceptarlo y quererle“.