Con el objetivo de difundir las bandas que le gustan, José Miguel (Catorce, De La Cuna a La Tumba) y Kantz (Tenpel, De La Cuna a La Tumba, Delobos) se lanzan a la aventura de emprender un sello discográfico The Braves Records (pincha en el enlace para seguirles la pista en redes). Hablamos con ellos para entender cómo es su día a día.
Primera obligatoria. Ambos sois músicos y entiendo que el hecho de crear una discográfica fuese por dar salida a vuestros proyectos y apostar por otras bandas. Teniendo en cuenta que siempre habéis creído en la autoedición en Tenpel, Catorce, De La Cuna a la Tumba, ¿bajo qué valores y filosofía empezáis este proyecto?
José Miguel: Principalmente dar oportunidades a bandas que pensamos que no reciben la atención ni el trato que merecen, sobre todo en el ámbito nacional, aunque tenemos un par de asuntos en el extranjero tomando forma. Y no hablamos únicamente de editar discos (por desgracia no podemos editar todo lo que nos gustaría), hay otras muchas formas de colaboración, como puede ser compartir su música desde nuestra página.
Somos perfectamente conscientes de la mala situación que atraviesa la “industria” musical, pero pensamos que la educación es esencial. Es un clásico escribir a una sala, un sello o un medio y no recibir respuesta de ningún tipo; podemos entender un no por razones innumerables, pero detesto las faltas de respeto a un trabajo que cuesta tanto sacar adelante.
Kantz: Puedes pasarte toda la vida frotando lámparas o descubrirte a tí mismo como el genio. Hay mucha gente que en algún momento hará cosas por tí, pero al final eres tú el que debe estar para currárselo de verdad.
¿Cómo se monta un sello como el vuestro? ¿Qué es lo básico, por dónde se empieza?
JM: Yo diría que lo primero es tener un amor tan grande por la música como para ser consciente de que vas a dejar ciertos aspectos de tu vida un poco de lado, y no hablo solo del tema económico. Esto no va a darte dinero, pero sí otras cosas que no puedes comprar con el mismo. Luego ya, si conoces a las personas adecuadas (básicamente que están tan locas como tú), todo va encaminado hacia el mismo fin y es más sencillo trabajar.
K: Básicamente de la misma manera que se monta un webzine, una revista o cualquier otra cosa que sirva para apoyar la música, con muchas ganas y tu saco personal de buenas intenciones. No sé por dónde empezarían los demás, en nuestro caso fue porque quise aportar dinero para fabricar el vinilo doble de “Atlas” de Catorce bajo el nombre del sello y finalmente José Miguel y yo decidimos unir fuerzas. Después como te digo es sólo cuestión de no te importe perder algo de dinero sólo porque te haga ilusión ver tu nombre formando parte de un disco que te flipa.
¿Qué creéis que hace falta para dirigir un sello discográfico?
JM: Una buena organización y reparto de la carga de trabajo, la coordinación es básica. Después también ayuda tener contactos, ciertas inquietudes y algo de dinero! (risas).
K: Para dirigir ni puta idea. Pero para hacer lo que hacemos nosotros tener muchas ganas de echarle horas al asunto y como dice Semi, inquietudes y pocos vicios.
Hablábamos en la primera pregunta de vuestra faceta como músicos. Retrocedamos años atrás cuando erais quienes buscabais sellos para la edición, ¿qué es cómo pensáis entonces y qué es distinto una vez dentro?
JM: Desde la ignorancia, uno tiende a pensar que es genial encontrar a alguien que te saque un disco y lo mueva por ti; pero en la práctica, eso hace mucho que ya no es así (salvo raras excepciones). Hace tiempo que los acuerdos que se proponen a bandas desde algunos sellos pueden ser algo injustos, aunque por suerte no todos son iguales.
Ahora mismo, nosotros como sello buscamos simplemente aportar nuestro granito de arena para que algunos grupos puedan seguir creciendo; mientras al mismo tiempo, poder simplemente recuperar esa inversión para volver a apostar por más bandas. Todo lo que vuelve a nosotros, es reinvertido.
Ya en lo personal, Catorce nunca recibimos mucha atención por parte de sellos y terminamos decidiendo dejar de llamar a sus puertas. Realmente entre desengaños y decepciones, aprendimos a gestionarlo todo nosotros. Y además, creo que aunque cada cosa que hagas por tu banda suma; que llegues a trascender al “gran público” depende de demasiados factores, incluso más allá de un buen disco, muchos ajenos al mismo grupo.
K: Lo cierto es que con Tenpel siempre hicimos las cosas solos hasta que apareció Inferno Recordings y nos ofreció llevarnos como sello, después se disolvieron y nosotros seguimos trabajando como siempre, la autoedición o como con nuestro último disco “Ciclos”, a través de micromecenazgo, nunca he tenido la necesidad de perseguir a ningún a sello la verdad.
¿Qué es lo fundamental para hacerse respetar como discográfica dentro del ámbito de la música?
JM: Supongo que lo importante es la empatía, es decir, ¿cómo te gustaría que te tratasen? Creo que esto es extensible a cualquier ámbito vital y como realmente miramos más por ayudar que otra cosa, con respeto y humildad, eso siempre se agradece. No digo que no miremos por nuestras cuentas, pero realmente solo queremos seguir contribuyendo a que la situación general mejore, no tenemos ninguna intención de enriquecernos (de hecho, lo habitual es lo contrario) (risas).
K: Creo que hacerse respetar está sobrevalorado.
¿A qué otras discográficas admiráis vosotros?
JM: De Aloud music siempre he admirado su filosofía y lo fuerte que van con sus bandas. De Matapadre me gusta todo lo que hace por la escena de su zona.
K: Siempre he tenido mucho respeto a Nooirax Producciones, pero pienso también en Filferro, Cosmic Tentacles, Chingaste la Confianza, por decir algo variado, es que podría decirte todas las que hacen lo mismo que nosotros… Admiro a la gente valiente y nosotros y el resto de sellos independientes que existen, como ratas del submundo, pienso que somos de esa clase de gente.
Yo siempre he sido de la opinión de que si tengo un espacio o tiempo limitado para hablar de algo, mejor que sea algo que me guste y hablar antes bien, que hacerlo mal a desgana. Suficiente odio hay ya en el mundo como para aplicarlo también a la música. ¿Se puede aplicar a vuestra forma de ver la industria como sello?
JM: Sí, ya bastantes problemas nos plantea el día a día en ocasiones como para no disfrutar de todo lo bello que tiene la vida y nos rodea. En cuanto a la música tratamos de potenciar lo que nos gusta, lo que amamos, como decía al principio.
K: La verdad es que todo está demasiado podrido como para verle solo la cara negativa, creo que todo lo que vivimos estando metidos en esto, debemos aceptarlo de una forma positiva y proyectar esa energía hacia el futuro.
Ahora se habla constantemente del mito de que internet elimina intermediarios y de nuevos procesos de “desintermediación” en la cultura. ¿Qué pueden ofrecer, hoy por hoy, compañías y distribuidoras en el nuevo contexto digital?
JM: Los contactos y los especialistas creo que siguen siendo necesarios. Nosotros tenemos la tremenda suerte de tener un diseñador tan brutal como Kantz y a Maribel Godoy, que también nos ayuda mucho, especialmente en los temas fiscales y legales.
Realmente hay bandas que tienen un buen trabajo pero no saben qué hacer con él, ni dónde o cómo fabricarlo, ni entienden de formatos, ni de registros, ni de distribución ya sea física o digital. Está claro que investigando por internet se puede uno enterar de cómo hacerlo todo, pero también es cierto que hay grupos que prefieren no complicarse con estos temas.
Y con todos los formatos de Internet que hay actualmente, ¿qué os lleva a vosotros a compraros un disco? ¿Cómo se puede conectar con ese tipo de público que se mueve únicamente en los formatos digitales y ya ni piensa en un disco físico?
JM: El que ya no compra discos y únicamente consume formato digital, únicamente va a comprar algo físico por dos motivos: o por apoyar o por mero coleccionismo. El segundo es el más habitual y para esto lo que tratamos es de cuidar mucho el diseño, además de ofrecer productos y contenidos distintos a los habituales. Por ejemplo, como detalle, algunos de nuestros trabajos son editados en CDs negros.
K: Es difícil saber cómo conectar con un público que tiene una forma de consumir tan distinta a la tuya… creo que tenemos que ocuparnos de los que son más parecidos a nosotros y les interesa tener un disco, por algún motivo especial.
Al final un disco no es sólo un plástico, también es un recuerdo, no creo que mucha gente recuerde cuál fue el mp3 que se descargó el día que murió su padre o le dijeron que iba a ser padre. Mp3, descansa en paz joven príncipe.
Vamos a hablar de vuestros proyectos: Delobos, De La Cuna a la Tumba, Tenpel, Catorce, ¿qué espacio creeis que hay para ellos en la industria? ¿Cómo describiríais cada uno?
JM: Por mi parte, ahora mismo estamos en pleno auge con De La Cuna A La Tumba, disfrutando mucho, más aún si cabe con el nuevo disco. Hay un gran trabajo detrás de eso y recibimos muy gratamente todo lo que nos está ocurriendo. Lo que empezó como algo sin muchas pretensiones, se está transformando en algo mucho más grande de lo que hubiéramos imaginado. Yo lo definiría como post hardcore melódico, aunque a mí lo de las etiquetas siempre me da bastante alergia.
Con Catorce, aunque estábamos muy contentos con nuestro último disco y parecía estar siendo bien recibido, la situación actualmente está algo menos fluida. Se han dado una serie de factores que nos han imposibilitado presentarlo en directo tanto como nos hubiese gustado, pero contra cancelaciones y falsos amigos no puede hacerse mucho. Lo cierto es que nos confiamos un poco, pero tenemos que seguir aprendiendo y disfrutando del camino como podamos, igual que siempre. Y en cuanto a una descripción de estilo, diría simplemente rock alternativo, aunque con muchas pinceladas de otros estilos.
K: Yo creo que el espacio sigue siendo el mismo de siempre, uno chiquitito, pero como te decía somos putas ratas, es nuestro hábitat y estamos cómodos en él. Delobos ha sacado un disco con el que estoy muy contento, es exactamente lo que queríamos que fuera y ahora estamos trabajando ya en un segundo lanzamiento. Y Tenpel, después de sufrir un parón debido a los problemas personales de miembros de la banda ahora vuelve a la carga con un disco que creo que va a sorprender.
Y si pudierais tener a una banda en el sello, la que queráis, ¿cuál sería?
JM: Yo soy muy fan de Adrift, me encantaría poder participar en su próximo trabajo, ahora que han retomado la actividad.
K: Pues yo cumplí ese sueño, la primera banda que edité: Catorce. Creo que tarde o temprano habrá más gente comprendiendo lo que tienen.
Terminamos, una de cal y otra de arena de las discográficas.
JM: ¿Vale el tópico de que no puedes vivir ni con ellas ni sin ellas? (risas).
K: Todas putas.