28 de Febrero de 2011
Sala Silikona, Madrid
More Than A Thousand
Freak Producciones
Los portugueses More Than A Thousand volvían de nuevo a Madrid, una ciudad que al parecer siempre les ha querido y en la que tienen muy buenos recuerdos, después de girar como grupo de apoyo de 30 Seconds to Mars, con quienes estuvieron hace poco actuando en el Palacio de Vistalegre. Este cariño se pudo comprobar durante todo el show, en donde a pesar de ser un Lunes frio, se registro muy buena entrada en la apartada Sala Silikona.
Llegue tarde, problemas de horarios me impidieron estar presente en las actuaciones de los teloneros locales Silent Havoc y No Frequency. Tan solo pude ver un par de temas de estos últimos y la verdad es que parece que tienen las ideas muy claras, aunque tal vez a gusto personal les haga falta pulirlas un poco más y no conformarse, les veo capaces de hacerlo y prometo intentar estar presente en la próxima.
Como era de esperar, los portugueses se hicieron de rogar, subieron al escenario entre un caluroso aplauso de un público que aguardaba con ganas el momento de comenzar a ‘poguear’. Previsible también era que centraran su repertorio en su última referencia, “Vol. 4 Make Friends and Enemies”, tan solo dejando dos canciones de sus anteriores trabajos. Me sorprendió el terminar con It’s The Blood, There’s Something In The Blood, el primer tema de su primera demo. Pero nada termina sin un comienzo, y el quinteto lo hizo de una forma muy frenética con el tema que da nombre a este último trabajo para dar paso a su single It’s Alive y First Bite. El grupo liderado por un Vasco Ramos, muy agradecido y cerca del público, aseguro varias veces que se trataba del mejor concierto que han dado en esta gira, no sé si es lo típico o se trata de verdad, la cosa es que el publico daba muestras de querer más, de entregarse al máximo y cantar cada una de las canciones que se sucedían.
More Than A Thousand muestran en directo una diversidad extrema, aunque sin embargo, la cohesión de la banda es total y las voces melódicas de Ramos son cantadas casi en su mayoría por gran parte del público juvenil que esta vez sí, pudo entrar a un concierto en donde supuestamente no se vendía alcohol, desconozco que se cumpliera. Pero volvamos al show, pues sucediéndose temas como Teenage Wastelands o Nothing But Mistakes nos encontramos con una banda con más pasión y aunque no podamos decir que variado, fue directo e intenso.
En definitiva, pudimos ver a una banda entregada y cercana, la cual nos brindo un ameno y entretenido concierto de alrededor de una hora, del que quizá hubiera podido disfrutar más gente de ser un fin de semana. Ellos lo merecen con creces.