
Nueve años después de publicar ‘White Halo‘, los japoneses heaven in her arms preparan su regreso discográfico con ‘The End Of Purification‘, su cuarto álbum de estudio, que llegará el próximo 13 de noviembre a través de Banshies.
La espera ha sido larga, pero los tres adelantos que conocemos hasta ahora, ‘Dawn Yarn‘, ‘Spilt Prayers‘ y ‘The Moon That Falls Only Here‘, apuntan a uno de esos regresos que justifican cada año de silencio. Tres composiciones extraordinarias que recuperan la esencia de una banda fundamental para entender la evolución del screamo y el post-hardcore japonés, pero que también muestran una ambición compositiva y una profundidad emocional difíciles de encontrar.
Para entender la importancia de este regreso hay que recordar lo que heaven in her arms han construido durante más de dos décadas. Desde sus primeros trabajos, el grupo de Tokio ha desarrollado una identidad musical en la que conviven la crudeza del hardcore, la sensibilidad del screamo, las estructuras expansivas del post-rock y la densidad del post-metal. Su música siempre ha encontrado belleza en el caos, especialmente gracias a unas guitarras capaces de pasar de melodías delicadas a auténticos muros de distorsión. ‘White Halo‘, publicado en 2017, fue probablemente la expresión más completa de esa búsqueda, un disco que situó a la banda entre los nombres más interesantes de la escena japonesa junto a referentes como envy.
El primero de los adelantos, ‘Dawn Yarn‘, ya anticipaba que el grupo no había perdido absolutamente nada de su personalidad. La canción recupera ese sentido de la progresión que siempre ha caracterizado sus mejores composiciones, con guitarras que se entrelazan, cambios de intensidad perfectamente medidos y una tensión que crece sin necesidad de recurrir constantemente a la velocidad. Y lo interesante es cómo consiguen que cada elemento tenga espacio dentro de una instrumentación tremendamente densa. No se trata simplemente de alternar momentos tranquilos con explosiones de agresividad, sino de construir una canción en la que ambos extremos forman parte de un mismo recorrido.
‘Spilt Prayers‘, con la colaboración de Netako Nekota, de JYOCHO y heliotrope, profundiza en esa vertiente más emocional y atmosférica. Es una composición que demuestra hasta qué punto la banda domina los contrastes, pero también la importancia de las melodías dentro de su propuesta. Las guitarras no funcionan únicamente como acompañamiento o como una herramienta para generar contundencia, sino que construyen buena parte del discurso musical. Hay una sensibilidad casi cinematográfica en la manera de desarrollar los pasajes instrumentales, dejando que las ideas respiren antes de llevarlas hacia terrenos mucho más agresivos. Esa convivencia entre fragilidad y violencia es precisamente una de las grandes virtudes del grupo, y aquí vuelve a resultar especialmente convincente.
Sin embargo, es ‘The Moon That Falls Only Here‘, el adelanto más reciente, el que termina de disparar las expectativas. Durante casi seis minutos, heaven in her arms despliegan una composición monumental que reúne prácticamente todas las cualidades que han definido su trayectoria. La canción combina melodías melancólicas, una instrumentación envolvente y algunos de los pasajes más pesados que han presentado hasta ahora. La propia banda ha explicado que buscaba responder a las grandes composiciones clásicas de carácter melancólico, contraponiendo un estribillo especialmente melódico con una sección central que consideran posiblemente la más potente de todo el álbum.
Hay además algo especialmente llamativo en el sonido de estos tres adelantos. La producción permite apreciar las diferentes capas de guitarra, el peso del bajo y la contundencia de una batería que no necesita ocupar constantemente el primer plano para resultar determinante. Todo suena grande, pero sin sacrificar esa sensación de vulnerabilidad que hace tan reconocible la música de heaven in her arms. En una escena donde muchas producciones extremas terminan pareciéndose entre sí, heaven in her arms siguen apostando por una densidad instrumental que no elimina los matices. La agresividad está ahí, pero también el espacio, y sobre todo, unas armonías que permanecen mucho después de terminar las canciones.
‘The End Of Purification‘ estará formado por siete composiciones y aunque todavía es pronto para determinar qué lugar ocupará dentro de la discografía del grupo, estos tres adelantos permiten hablar de un regreso especialmente prometedor. No porque hayan decidido reinventarse, sino porque parecen haber llevado todavía más lejos aquello que siempre los ha hecho diferentes. Si el resto del álbum mantiene este nivel, estaremos ante uno de los trabajos más importantes del año dentro del post-hardcore y el screamo. Y, después de nueve años, pocas cosas resultan tan satisfactorias como comprobar que una banda así sigue siendo capaz de emocionar y resultar absolutamente arrolladora.
