
Miss May I llevan casi dos décadas trabajando un metalcore de riffs intensos, baterías rápidas y melodías que equilibran esa agresividad con momentos más explosivos. Desde ‘Apologies Are for the Weak’ y ‘Monument’, han ido dando más protagonismo a los estribillos y puliendo su sonido sin romper con sus raíces. ‘No Place For Me’ continúa ese recorrido porque conserva la contundencia de la banda y añade algunos detalles, aunque su evolución sigue siendo gradual y bastante conservadora.
‘Sanctuary’ abre con una descarga de doble bombo y guitarras contundentes, mientras ‘Portrait Of Pain’ mantiene la intensidad con riffs incisivos y un breakdown bastante pesado. La batería de Jerod Boyd es uno de los puntos fuertes del álbum, especialmente en las canciones más rápidas. ‘Death Threat’, ‘Die On The Vine’ y ‘Bury Me Down’ recuperan ese empuje cercano al thrash que permite a Miss May I sonar más potentes y hace que el disco gane cuando acelera.
Los momentos más interesantes llegan cuando introducen variaciones dentro de ese sonido. ‘Hand Me A Halo’ destaca por un groove más oscuro, la presencia del bajo y unas texturas industriales que le dan carácter propio. ‘Pray For Silence’ combina guitarras de aire melodeath con una mayor apertura melódica, ofreciendo un gran cambio de ritmo, de lo más destacado del disco. El contraste entre los gritos de Levi Benton y las voces limpias de Ryan Neff sigue siendo fundamental, aunque funciona mejor cuando la melodía prolonga a los riffs y no se limita a introducir el estribillo esperado, el clásico melódico que todos conocemos.
Y es que ahí aparece también el principal problema del álbum, que es que varias canciones apuntan hacia algo diferente, pero vuelven demasiado pronto a soluciones conocidas, esos bajones de intensidad, a lo melódico, a lo conocido. La alternancia entre estrofas agresivas, estribillos melódicos y breakdowns acaba haciendo que algunos temas pierdan personalidad dentro del conjunto. La producción ofrece contundencia, aunque su acabado pulido resta algo de aspereza a unas canciones que pedirían más filo. Hay buenas ideas y una ejecución buena, pero falta desarrollar más esos detalles que podrían distinguir unas canciones de otras.
‘No Place For Me’ es un disco sólido, con buenos riffs, una sección rítmica potente y varios momentos que justifican seguir prestando atención a Miss May I. Su mayor virtud está en cómo manejan un lenguaje que conocen perfectamente. Y su limitación, lo poco que se atreven a salir fuera de él. La banda ha refinado su propuesta, pero todavía cuesta encontrar una evolución musical que marque una nueva etapa. Cuando combinan velocidad, groove y melodía con intención, convencen, pero cuando recurren al esquema habitual, el álbum pierde capacidad para sorprender.