Crónica: Owl City en Madrid

19 de Septiembre de 2011
Sala Ramdall, Madrid
Owl City / Unicorn Kid
Organizaba Doctor Music

Noche de primeras veces. La primera vez de Unicorn Kid en Madrid, la primera de Owl City en España y la primera que entraba a la Sala Ramdall, a la que conocía muy poco y que por cierto me gusto bastante, muy cuidada en todos sus aspectos. Ante esto es de esperar que la noche depare algunas sorpresas. Horarios muy puntuales, la primera de ellas fue la puesta en escena de Unicorn Kid, un experimental dj de sonidos juveniles, de hecho el chico tiene tan solo 19 años, cercanos a los 8 Bit. Una mezcla de dubstep con lo que ahora se conoce como nintendocore. Personalmente me llamo la atención que con esta mezcla de sonidos se encontrara abriendo para Owl City, en directo una banda más cercana al pop electrónico.

Oliver Sabin, como se llama en realidad el chico, lo intento, se le vio motivado, sin parar de moverse, y muy agradecido, sin embargo al público, muy estático durante toda su actuación, le costó entrar en su dinámica. Una pena, pues de verdad que en parte demostró su valía, mereciéndose un poco más de movimiento, algún baile para calentar el ambiente. No obstante, creo que su música es más apta para discotecas que para conciertos. A ver si vuelve pronto con alguna sesión, clubs en Madrid no le faltan.

Cambio de rigor, la sala comienza a tener buen ambiente, los músicos que lleva consigo Adam Young suben al escenario entre aplausos. De primeras, Adam se muestra muy sorprendido ‘yo que soy de un pequeño pueblo, es increíble encontrarme a tanta gente la primera vez que vengo a España, muchas gracias’. El resto es la definición perfecta de compenetración. Acompañado de un violonchelo y un violín que forman un buen dúo de apertura suena The Real World enlazando con Tip Of The Iceberg. Owl City muestran una puesta en escena muy cuidada y trabajada. Dispuestos a llevar a cabo un conjunto de valses y baladas electrónicas entre las que se cuela la genuina emoción que es capaz de transmitir Adam.

Unos disfrutan y otros se impacientan comenzando a pedir ya la famosa cantinela Fireflies, sea como sea todos comienzan a bailar Deer In The Headlights. El público, en su mayoría adolescente, esboza una sonrisa cada vez que Adam bromea, conoce bien la mímica que hay que tener sobre el escenario y consigue ganarse a sus fans con la sorprendente facilidad de cómo si estuviéramos ante una banda de experimentados músicos, ya sabéis que solo llevan juntos escasos cuatro años. Con esto, Owl City se deslizaron a la perfección a través de canciones como Technicolor Phase, muy aclamada, o Angels gracias a un bajo minimalista, agitado por los arreglos de cuerda, que consiguen llenar el marcado espacio electrónico entre la tenue voz de Adam. Otro aspecto que me llamo la atención fue el uso del público como coro de respaldo.

Al final, entre ovaciones y con un sonriente y sobretodo agradecido Adam Young, sonó lo que todos estaban esperando, el combo Hello Seattle, Alligator Sky y Fireflies, culminado definitivamente con Yacht Club y If My Heart Was A House. Al termino, Adam no tardo en aparecer por la sala como uno más, no obstante, en el fondo sigue siendo un chico muy tímido disfrutando de sus merecidos momentos de fama.

Lo mejor del concierto, sin duda, la puesta en escena del americano y los arreglos de cuerda, un gran acierto el añadirlos al directo. Lo peor, la semejanza entre canciones. Como siempre, tocará ver la forma en la que evoluciona.

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