06 de Noviembre de 2011
Casino L’Aliança, Barcelona
Explosions In The Sky / The Drift
Foto de archivo
Segundo asalto de la programación especial del Primavera Sound en la ciudad condal, tras la sonora actuación de los escoceses Mogwai unos días antes. La tarde de domingo se presentaba oscura y lluviosa, no obstante esto no quitó las ganas de los más asiduos a hacer cola desde un par de horas antes. Todas las entradas estaban agotadas desde hacía semanas y es que la expectación que causan estos americanos, uno de los mayores exponentes del Post Rock internacional, pocos la provocan.
Abrían la noche sus amigos The Drift, un trío que se mueve entre el ambient y el jazz experimental. Apenas tocaron 4 temas de larga duración, con similar composición y desarrollo. Canciones iniciadas por la base rítmica, en la que el bajo marcaba una pauta que era repetida durante todo el corte y al que se le iba añadiendo de manera casi improvisada una guitarra que en ocasiones era sustituida por el teclado. La respuesta del público fue bastante correcta, aunque no faltaron comentarios del tipo “me estoy durmiendo” entre los asistentes.
Finalmente, a la hora indicada, salieron al escenario Explosions in the Sky más un componente extra que les acompañó al bajo en la mayoría de temas. Con un gracioso acento americano, Munaf Rayani, el guitarra principal, presentaba a la banda “Hola, somos Explosiones en el cielo de Texas” y daba comienzo al viaje con The only moment we were alone la cual ya recibió una agradable acogida por parte del público en su momento de éxtasis.

El momento más potente llegó con Greet Death, donde no fueron pocos los que optaron o por levantarse de sus asientos o directamente volverse locos desde sus plazas y limitarse a mover la cabeza indiscriminadamente. Para poner fin a la travesía cósmica de manera más calmada, cerraron con The Birth and Death of the Day quizá una de las más esperadas y mejor recibidas por el público junto a Your hand in mine una de las piezas más bellas melódicamente dentro del Post Rock. El punto y final llegaría con el último corte de su recién estrenado álbum, Let me back in, una canción pausada con explosión al final que concluyó con todo el público asistente de pie y alabando el trabajo de los de Texas.
Personalmente era la primera vez que veía a esta clásica formación del rock instrumental y la experiencia no pudo ser mejor. Vivir un concierto de estas características en un escenario teatral, con un sonido prácticamente inmejorable y poder sentirlo sentado, que a pesar de que te limitaba el movimiento en los momentos de éxtasis, te facilitaba el viaje astral al que pretenden llevarte con su música.