Crónica: Sonisphere 2010

Sonisphere Festival
9 y 10 de Julio de 2010
Getafe, Madrid (45.000 pers.)

Se esperaba con muchas ganas el fin de semana más metalero de todo el año. Sonisphere hacia su parada en España en unas jornadas marcadas por el fallecimiento de Ronnie James Dio y la cancelación de su banda Heaven & Hell. La música sigue y el Getafe Open-Air se lleno de calor, polvo y unos conciertos acordes con las expectativas que había generado el festival.

De lo primero que tenemos que hablar en estos casos es del recinto, un espacio nuevo de más de 50.000 metros cuadrados en donde encontrar sombra era más que una misión imposible. Las comparaciones son odiosas, todos lo sabemos, pero el Getafe Open-Air sabe a poco después de que se estuviera barajando la posibilidad de llevar Sonisphere al mismo recinto de Electric Weekend. Getafe Open-Air es un descampado de tierra en donde en conciertos como los de la segunda jornada se mueve muchísima tierra llegando a ser molesto si además lo mezclamos con el calor sofocante de principios de Julio que hace en Madrid. Se echaron en falta más lugares de descanso, más carpas en donde refugiarte del calor y alguna que otra fuente. Algo igual ocurrió en el Cerro de Los Angeles, una magnifica y tranquila zona de descanso rodeada de arboles en la que varios aspectos negativos contrastaban con lo excelente de la zona. A destacar los servicios tan limitados de los que se disponía. Son puntos que sin duda la organización tiene que cuidar para próximos eventos. Pero bueno, lo mejor fueron sin duda las entradas al recinto, muy fluidas, sin necesidad de esperar grandes colas, así como el cumplimiento de los horarios, la colocación de barras y aseos suficientes, y la fabulosa información que se daba a los asistentes desde las casetas de información.

Viernes 9

En cuanto al cartel, si bien el pasado año se aposto por seguir un patrón, para esta segunda edición se ha apostado más por un toque de variedad, así para el primer día teníamos, además de un sol que no daba tregua, a los locales Tao Te Kin demostrando porque están subidos al escenario abriendo uno de los festivales europeos más importantes de metal. Aprovecharon para dejar claro que son una de las bandas con mayor proyección fuera de nuestras fronteras con un intenso pero corto concierto, casi como el de los daneses Volbeat, muy divertidos y participativos, su mezcla de heavy, rockabilly y punk provocó las primeras sacudidas de polvo del festival, dejando en todo momento muestras de una calidad que no hubiese pasado desapercibida a una hora más prudente y con más público. Su continuación la daban unos Bullet For My Valentine que esperaba con ganas, pues el cuarteto se abrió paso con un “nuevo” metal que luego ha influenciado a gran cantidad de bandas. Su concierto se fue desinflando de tal forma, creo debido a un demoledor arranque que puso el listón muy alto, que decidí echar un vistazo al otro escenario en donde la reunión de los locales Sôber y la curiosidad por verles de nuevo hizo que me moviera, y es que en cierto modo tira más lo conocido por nuestro que por escuchado. Da gusto ver una vuelta a los escenarios tan animada y con tanto poder de convocatoria en donde desde el público más joven al más adulto se anima a cantar algunos de los hits de uno de los grandes referentes de metal español. Al otro lado unos experimentados Saxon dejaron muestras de que su propuesta siempre es bien recibida.

Llegaba el turno de moverse definitivamente al escenario principal en donde Porcupine Tree iban a dejar muestras de su clase con un repertorio bastante más duro, sorpresa el tocar la segunda parte de “Anesthesize”, quizás ajustado a la ocasión de tocar justo antes de hacerlo Slayer, uno de los grandes del que solo basta con decir lo brutales que pueden llegar a sonar, y es que quien va a un concierto de uno de los grandes del Thrash lo hace a sabiendas de que puede salir escaldado, la rabia de Tom mezclada con la energía que transmite cada solo de Kerry a golpe de un potentísimo Dave Lombardo hizo que muchos cataloguen al concierto del cuarteto como el mejor del festival. Su “God Hates Us All” no fue ni mucho menos odiado sino venerado.

Los ya cansados hacemos un alto para dirigirnos a los laterales del recinto en donde se podía consumir desde kebabs, pizza o bocadillos, para así reponer fuerzas y ver a uno de los cabezas de cartel como se merecen. Y es que el caso de Faith No More y sobretodo Mike Patton es muy distinto, se toma la molestia, si se puede llamar así, de charlar con el público, hacer algún guiño al mundial de futbol, y seguir con un show que de principio a fin fue espectacular. Destacando momentos en los que la banda se aplico a la perfección para dotar de intensidad las idas y venidas de Patton entre el público, y es que cada momento es especial, desde el atrevimiento a cantar en castellano “Evidence” dejando muestras de porque es uno de los genios vocales más admirados en la actualidad hasta el guiño a “Poker Face” de Lady Gaga pasando entre los asistentes sin perder la soltura y garra que le caracteriza.

Tras ellos, con el difícil reto de saber a poco después de lo vivido, Suicidal Tendencies consiguieron hacer su papel y cerrar la noche del viernes entre una batalla campal de empujones y codazos con un buen sabor de boca pese al mal trago que a muchos nos supo la tierra.

Sábado 10

La segunda jornada comenzó con más público que la anterior y es que muchos eran los alicientes, el vistoso espectáculo de Rammstein o la siempre aceptada propuesta del metal más clásico de Deftones. Así, preparados para lo que se nos venía encima, más de uno aprovecho la primera hora para descansar y ahorrarse el calor y la lucha contra el polvo o refrescarse durante el rato de la Quinta Enmienda. Horas más prudentes, aunque con el sol aún con fuerza, Hamlet descargaban su ya conocido por todos como uno de los conciertos más llamativos de la escena nacional, y no vamos a ponernos a debatir, el caso es que se marcharon sin dejar indiferente a los pocos que preferían guardar la sombra.

El turno de Coheed And Cambria pasadas las seis y media fue más visto y pese a las ganas del cuarteto de rock progresivo, que no dejo de animar, el sonido no acompaño a que su puesta en escena fuese todo lo que se esperaba. Al contrario que Deftones, ver la vuelta a España de uno de los grandes del metal de los 90 de la forma más entregada posible anima, y si además Chino Moreno recupera la voz y el carisma aún más. Su propuesta fue acertadísima, aunque no del todo el horario. Por momentos recordaban a los mejores Deftones del “Around The Fur” con un comienzo con “HeadUp” y “My Own Summer” bien solventado con temas como “Be Quiet And Drive” para finalizar con un impecable “7 Words”. Para un servidor, y que me perdonen el resto de bandas, fue de lo mejor de la jornada.

En el otro escenario el metal más vasto se hace notar con Soulfly, a quienes podemos ver habitualmente todos los años por España, lo que quizá les convierta en una apuesta segura de garantía y calidad, pese a lo que debe significar que el público este más movido cuando Max se decide a versionar a Sepultura, y es que el pasado impone demasiado en estos casos. Como impone en Alice In Chains, quienes necesitaron de tiempo para encontrar su sonido, hicieron que más de uno se tomara un respiro de tanta fuerza y metal pesado, y prestara atención al particular rock de William y Jerry, siempre al frente del proyecto.

Era el turno de otro de los grandes del Thrash y aunque nunca he sido muy fan de ellos he de reconocer que Megadeth saben salir al paso pese a un sonido quizá algo flojo y no acorde a las expectativas, con una excelente técnica solo al alcance de los que ponen un reprise de “Holy Wars” como colofón, presentación de la banda incluida. Bien perfectamente pudieron desbancar a Rammstein como el grupo más visto y valorado del día, y es que los alemanes, por quienes nunca he sentido admiración, he de admitir que se trabajan un directo llamativo, ensayado y planificado, acorde al morbo que caracteriza sus temas. Todo tiene que estar perfecto, casi como su puesta en escena, impecable, quizá algo llamativo las llamaradas en “Sonne”, ¡Que estamos en Julio!, y el centrarse demasiado para mi gusto en su último trabajo, pues se echo en falta un repertorio mucho más variado. Aun así difícil es dar aliento a alguien tras su espectáculo, disfraces, luces, diferentes fondos de escenario, todo espectacular, capaz de dejar a los que los ven por primera vez con la boca abierta.

Tras ellos, los pocos supervivientes con ganas de más pudieron terminar con los suecos Meshuggah, a quien esperaba más movidos teniendo en cuenta que su propuesta es capaz de romper altavoces con un sonido perfecto y un repertorio bien elegido para poner el punto final a unas buenas jornadas de metal difíciles de olvidar para los más de 40.000 asistentes. ¡Esperamos que se repita!

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