La Maravillosa Orquesta del Alcohol nos descubren su “Primavera del Invierno”

La Maravillosa Orquesta del Alcohol

Me gusta pensar que la música se rige por sentimientos. No por industrias, ni cazadores de talentos, ni autotune, sino simplemente por el sentimiento de “esta es mi canción”. Cada uno tiene la libertad de buscar su canción, su momento, su sitio en una sala rodeado de decenas de desconocidos que por algún casual han elegido estar en ese mismo lugar en el mismo momento, cantando las mismas estrofas. No es fácil encontrar ese lugar, pero que bien sienta cuando por fin estás allí y te sientes como en casa.

Gracias a La Maravillosa Orquesta del Alcohol, pude sentirme en casa el pasado 10 de abril en la Joy Eslava. Desde que se publicó “La Primavera del Invierno” no podía parar de escuchar esa pequeña joya de 10 canciones y, tras un adelanto en forma de acústico y en el Sansan Festival, por fin llegó la presentación oficial del disco en una de mis salas favoritas.

Que La M.O.D.A ha sido un soplo de aire fresco en la escena nacional no lo puede discutir nadie, ya sea por su particular mezcla de melodías e instrumentos o por la manera de reivindicar sus ideas: firmes, seguros, sensibles. Y así, con un semblante serio, pero sonrientes, los burgaleses pisaron el suelo de su segunda casa entre aplausos para dejarnos conocer su propia primavera con las primeras notas de “Nubes Negras”.

La M.O.D.A en Joy Eslava por JaviBravo.com
La M.O.D.A en Joy Eslava por JaviBravo.com

Pudimos escuchar “La Primavera del Invierno” al completo en un concierto de hora y media donde no faltaron momentos emocionantes con los sentimientos a flor de piel. Puedo hablar de lo maravillosamente bien que sonó “Miles Davis” en directo, de lo especial que suena el solo de saxofón de Álvar en “Amanecederos”, o como la voz rasgada de David únicamente acompañada de su guitarra y del acordeón de Joselito Maravillas en “Rascacielos” fue uno de los momentos más emocionantes de la noche. Pero existieron tantos instantes especiales que podría pasarme horas intentando explicar como me pasé todo el concierto con los pelos de punta y una sonrisa de oreja a oreja. Porque existe algo mágico en un pequeño grupo de personas que puede convocar a otras muchas, en un mismo sitio a la misma hora, con las mismas ganas de gritar “vivir la vida que nos dejen” en “Disolutos”, de saltar en “Los Hijos de Johnny Cash” o incluso cantar, o al menos intentarlo, la parte en euskera de “PRMVR”.

[Tweet “La M.O.D.A en Madrid: No faltaron momentos con los sentimientos a flor de piel.”]

No podía parar de mirar a todas esas caras de felicidad en una Joy Eslava abarrotada con todas las entradas vendidas mientras cantaban a coro “brindemos por la tempestad, quien sabe qué vendrá detrás” de “Catedrales”. Porque hay un fuego en La Maravillosa Orquesta del Alcohol, y que me perdonen los músicos, pero los protagonistas de la noche fueron todos esos sentimientos a flor de piel que estábamos experimentando todos y cada uno de los asistentes de la sala. Y qué más le podemos pedir a siete artesanos de la música.

Bienvenidos de nuevo a vuestra segunda casa. Esperamos que vuestra Primavera dure muchísimo.

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