
“Summer Is A Curse” puede llegar a ser corto, pero lo que le falta de longitud lo compensa en contenido. A pesar de tener solamente seis canciones, se siente como algo más, y eso es gracias a que no hay dos canciones que suenen igual. En cada una, la banda muestra un lado diferente de su sonido, desde el single principal hasta “A Million Stars“, inspirado en el reggae, y la vulnerable “Make Believe“.
Y eso sin sus éxitos “Midland Line” y “Saints Of The Sinners“, canciones que les dieron a conocer como una banda masiva, sorprendiendo por su frescura pese a ser relativamente nuevos. Y entre todas las de “Summer Is A Curse” encontramos la eléctrica “My Heart Needs to Breathe“, una canción masiva e influenciada por el hip-hop que te pillará por sorpresa, desprevenido con los grandes cambios vocales y de tempo. Todo ello antes de cerrar con “When It Comes“, más familiar, con la que sin darte cuenta estarás volviendo al principio.
Era complicado seguir la estela de “Saints Of The Sinners“, una canción que en ocasiones recordaba a Fall Out Boy y Panic! At The Disco con toques All Time Low, pero con las seis canciones de “Summer Is A Curse“, The Faim se postulan como la siguiente gran banda del pop-punk. Tanto por la soltura vocal de su vocalista Raven, capaz de fluir entre géneros con facilidad, como sonicamente, faceta en que la banda no pierde el ritmo.