Bad Religion / Against Me!
17 de Junio de 2014
La Riviera, Madrid
Organizaba HFMN Crew
Foto cedida por Javier Bragado. Podéis ver su increíble trabajo en este enlace y seguir su actividad en facebook.
Noche para recordar para cualquier seguidor del punk rock. Un concierto de Bad Religion nunca pasa desapercibido, y mucho más después de las buenas sensaciones que la banda ha dejado en los últimos años cuando han tocado en alguno de nuestros festivales. Las fechas del 17 y 18 de Junio son la primera gira peninsular de los iconos del punk desde hace siete años. Y lo hacían acompañados de Against Me!, todo un lujo dentro del Vans Off The Wall Tour que organizaban HFMN.
Y es curioso, porque en una época donde estamos diariamente con tantas reivindicaciones políticas, el punk ha renacido de la mejor manera posible. En madrileña La Riviera todo comenzó como lo hacen las grandes noches, el ambiente en los alrededores ya empezaba a ser memorable desde la primera hora, largas esperas, buenas conversaciones, algo de música, etc. El público busca mensajes directos y esta iba a ser una noche para ellos.
Empezando por los de Against Me!. Puntuales, los de Laura Jane Grace salen con muchísima energía. Eran una de las bandas más esperadas por el público español y eso se empezó a notar desde los primeros acordes de “FuckMyLife666”. El folk de estudio dio paso a un rock más crudo y potente. Y aunque la transición de Grace ha aumentado su perfil mediático, su público no ha parecido cambiar. Los que ya se agolpaban en las primeras filas, en especial la parte del bajista Inge Johansson, provocaron más de un momento de complicidad con Laura, a quien no vimos ese perfil tímido que se cita en muchas ocasiones, sino más bien todo lo contrario, un derroche de personalidad y sinceridad cuando tiene que coger el testigo de temas como “New Wave” y “True Trans Soul Rebel” para llevarlos a otro nivel.
Mención especial también merece el gran trabajo y pegada de Atom Willard a la batería, haciendo que el resto de la banda se acelerara en ocasiones. La cerca de una hora que estuvieron sobre el escenario fueron más que suficientes pero al mismo tiempo se pudo hacer hasta corto. La prueba es que tras “Thrash Unreal” y la brillante “Black Me Out” se nos quedó una sensación de espera para un bis que no se produjo.
Tras ellos, un cambio general de escenario, una corta espera, y los grandes del punk revolucionando a toda la sala con el arranque de “Fuck You” y “I Want to Conquer the World”, un clásico. Destacar el hecho de que la mayoría de los nuevos temas de Bad Religion no superen los dos minutos permitió el renacer de la vieja escuela, la rapidez extrema entre uno y otro tema, sin descanso, como si se fueran a marchar después de una primera media hora tras la que muchos ya estábamos agotados. Pero no, Greg Graffin es capaz de fundirse en uno con su publico, reivindicativo y critico al mismo tiempo, sigue en buen estado de forma, demostrando como se deben hacer las cosas tras treinta años de carrera. Aunque por otro lado, esto no pudo hacer que muchos echáramos de menos a Greg Hetson a la guitarra, su carisma, sus saltos y la forma de motivar al público más allá de las canciones.
Las mismas, por cierto, que formaron un setlist perfecto, lleno de momentos para es desfogue en los que si tuviera que poner algún inconveniente sería la ausencia de “No Control” y “Anesthesia”, pero que se puede esperar tras más de una veintena de canciones de entrega. Una hora en la que Greg reconoció que deberían de haber tocando en sala mucho más de lo que lo hacen en nuestro país. Para entonces, llegaba uno de los mejores momentos de la noche, “Vamos a tocar algo más viejo“, sin apenas dejar tiempo de reacción. Arranca “Atomic Garden” y esos acordes que rebotan por todos los rincones de la sala.
A esta le siguió “Fuck Armageddon… This Is Hell”, más vieja que muchos de los presentes, pero tan actual con la que muchos nos vimos identificados cuando la escuchamos en su momento. Los pogos eran ya una constante, chicos sin zapatillas, sudor, canticos y más canticos que encontraron su máxima en “Punk Rock Song”, demasiado para una sola noche y un solo lugar. Más no se podía pedir, “American Jesus” para el final fue el broche de oro a una de las mejores noches del año, y eso que no son pocas. 30 años de punk rock resumidos en una hora y media de pura emoción, adrenalina y nostalgia.
Foto por Javier Bragado. Podéis ver su increíble trabajo en este enlace y seguir su actividad en facebook.
