24 de Marzo de 2012
Sala Rock Kitchen, Madrid
Berri Txarrak
Ya hace unos días desde que Berri Txarrak abarroto la madrileña sala Rock Kitchen para presentar su ultimo trabajo, “Haria”. Quien diria que siendo tan solo tres logren una gran compenetración y un sonido debastador, potente y unico a la par que emotivo. Os cuento, hacia mucho que los navarros no venian por la capital, así que se esperaba con ganas, tanto que agotaron entradas, en mi opinión en una sala de menor aforo del que pueden conseguir. No sé cuantas personas podríamos ser, pero me atreveria a decir que sobre seis cientas, más o menos. Y cuando digo, de un menor aforo al que podrían conseguir lo digo con conocimiento de causa, lo del trío es cuanto menos para una Joy Eslava en condiciones.
Pero bueno, al caso. Minutos antes de la apertura de puertas ya tenia la sensación de que iba a ser un concierto de sudar, saltar, cantar y disfrutar, y en efecto, no iba mal encaminado. Como os comentaba, la sala no tardo en abarrotarse de gente y los encargados de abrir la noche, Willis Drummond, pudieron disfrutar de un buen ambiente.

El trío, encabezado por Gorka Urbizu, abrio su contundente directo con Sugea Suge, que casualmente tambien abre “Haria”, su ultimo trabajo. Y a partir de ese momento, sin descanso alguno, entramos en una ida y venida de temas que confirman el buen estado de forma del trío, porque sorprendentemente son tres aunque no lo parezca. Me explico, su puesta en escena es arrolladora y espectacular, así lo ponen de manifiesto durante los primeros minutos.
El publico, consciente de ello, se rinde ante los encantos de cada una de las canciones que caen por su propio peso, Jaio Musika Hil, Pintadek y Oreka las primeras en levantar al publico. Zertarako Amestu una de las más esperadas. Barrera idiomatica superada, es hora de desfogarse con varios wall of death previos a Berba Eta Hirudia.
Hasta entonces, el concierto era de lo más completo, David y Galder, bajista y batería, hacen olvidar rapidamente a los anteriores. Su energía es destacable, hay que ver como se mueve David por el escenario, como incita a saltar, como provoca a toda la sala, que le responde coreando cada palabra. Galder por su parte, intratable, un batería de los más completos que he visto en mucho tiempo.
El repertorio, variado y completo, de esos de los que no hay pega alguna, no hay queja, Denak Ez Du Balio es una de las más queridas, al igual que Jainko Ateoa, que dedicaron a todos los que les siguen desde sus comienzos, aunque de ellos, solo quede Gorka. Y para terminar, que mejor que felicitar el cumpleaños a David, bajista, y cerrar con Oihu, porque como ya dijo Gorka tras cerca de dos horas “Esto ya era explotación laboral”. Ojala vuelvan pronto y se atrevan a dar el salto a una sala con mejores condiciones de aforo.