Crónica: Carlos Sadness en Moby Dick Club de Madrid

Carlos Sadness
28 de Junio de 2013
Moby Dick Club, Madrid

Carlos Sadness volvía a la capital con un nuevo formato, presentándonos una nueva forma de acercarnos a “Ciencias Celestes”, esta vez en electroacústico. Lo hemos dicho mil veces y lo haremos mil veces más: ir a un concierto de Carlos Sadness significa pasarte más de una hora con una sonrisa en la cara imposible de borrar, no sólo por el buen rollo que desprende las canciones de Carlos sino por la simpatía y la complicidad con el público de los propios músicos.

Aprovechamos para cantar canciones ya consolidadas como éxitos así como pudimos escuchar casi en exclusiva lo que será parte de su próximo trabajo. El estilo único de Carlos Sadness se asegura un puesto fijo en el panorama musical nacional (¡Incluso con gran presencia internacional!) y sus nuevas canciones suenan aún más melódicas, dándole especial importancia a la musicalidad pero sin perder el encanto de las letras. “Sputnik” fue una de las que presentó ante el público madrileño, así como “Noche de Reyes”. No sabemos si fue la cercanía del formato casi acústico pero nos quedamos embellezados con lo que está preparándose para su próximo trabajo.

“Canción Fronteriza”, “El día que hizo más viento que nunca”, “El cazador y la serpiente”, las ciencias celestes estuvieron más presentes que nunca, dejando un poco atrás los clásicos de Shinoflow. Y aunque Sergio Sastre (guitarrista de Miss Caffeina y productor de “Ciencias Celestes”) no se animó a rematar “Mátame Ya”, otro Caffeino, acompañó a Carlos en “Celeste”. La mezcla de Alberto Jiménez y Carlos Sadness es algo que nunca habríamos esperado que funcionara tan bien.

Carlos nos descubre su faceta de showman con monólogos e historias de carretera aquí y allá, y nosotros no podemos hacer más que sonreír ante tanta naturalidad y simpatía encima del escenario. Con “Siempre esperándote”, Carlos sacó el pequeño Iván Ferreiro que lleva dentro, y sólo le faltó la famosa “pose tetera” para totalmente hacerse pasar por el gallego. En el bis: la animadísima “Amores Flacos”, “Au revoir”, que a falta de Zahara tuvo la ayuda de las chicas de la sala, la improvisada versión de “Poli” de los mejicanos Zoé y para terminar el concierto con buen rollo sonó “Hoy es el día”.

Al final, sabes que has disfrutado un concierto cuando no puedes esperar a ir al siguiente, y esa es la sensación con la que nos quedamos nosotros: deseando repetir.

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