Ed Sheeran
Palacio de los Deportes, Madrid
25 de Noviembre de 2014
Organizaba: Mercury Wheels y Warner Music España

Su objetivo, hacer que nos vayamos sin voz. Sus fans, unos 10.000 de ellos, dispuestos a ello, a conseguir tal reto, cantando desde la primera “I’m A Mess” hasta la última, y en general mostrando completamente su agradecimiento. La de Madrid era la penúltima parada de una exitosa gira que le ha llevado por toda Europa y Reino Unido. Sheeran, vestido con pitillos, zapatillas y una camiseta negra, se presentó sólo en el escenario, de ahí que al comienzo de esta crónica haya citado que mi sorpresa fue mayúscula cuando le vi aparecer con una guitarra acústica, dos micrófonos y un sistema de pedales loops que le permitía crear capas de voz y guitarra, jugar con ellos y con unas luces muy suaves para crear la armonía perfecta con el publico. Él ha construido su base de fans a partir de canciones acústicas, simples y directas, con pegadizas melodías y estribillos indelebles, y esa iba a ser la base del concierto.
El caso es que pese a esperar a la banda que le acompañó en Later… With Jools Holland (Al parecer este tipo de puesta en escena están reservados para televisión y radios), las giras de Ed son en solitario. Y al final resultó ser mucho mejor de lo esperado. Sin grandes problemas acústicos, en una serie de medios tiempos, canciones más orientadas hacia el hip-hop, como “Nina” y “Take It Back”, que ganan un ambiente más rítmico que profundo. Para todo ello, Ed usa su guitarra como una caja de ritmos, golpeando su cuerpo y creando continuos loops con muchos estallidos y “clics” de guitarra resultantes. Más de hora y media de espectáculo que vale su precio, hubo tiempo para todo, desde los exitosos “Don’t”, “The A Team” de su anterior trabajo, pasando por “I See Fire” y “Thinking Out Loud”, demostrando que además de su lado más rítmico y próximo al hip-hop, tiene alma de pop, con mucho carisma, creando más de un sing-along y momento para inmortalizar con móvil en mano, como ocurrió cuando arrancó la sentimental “Tenerife Sea” o en la reminiscencia que dejó de Backstreets Boys en “Runaway”.
Pero lo mejor estaba por llegar, el golpe sonoro de “Give Me Love”, el apoteosico final de “You Need Me, I Don’t Need You” o la voracidad de “Sing”, con la que es imposible no animarse a bailar. Lo que hay que tener muy claro es que se necesita algo especial para ser capaz de llenar un escenario como el del Palacio y que todo el publico baile de tu mano. Ed Sheeran lo tiene todo y más para volver a repetirlo.
Si vas a usar alguna foto, por favor, pídenos permiso. Las fotos tienen dueño.
