Crónica: Havalina en Madrid

23 de Noviembre de 2012
Sala Caracol, Madrid
Havalina

He de decir que antes de intentar describir con palabras la presentación del nuevo álbum de Havalina, cualquier cosa que pueda decir no es justa con lo vivido en la Sala Caracol, intensidad, oscuridad, potencia, cualquier calificativo se queda corto, incluso los superlativos. Con el cartel de todo vendido y ante un publico completamente entregado es fácil distraerte y pensar que ya esta todo hecho. Para Havalina no hay nada hecho hasta que no dan la ultima nota.

A las puertas, mucha gente en busca de una entrada, se preve una gran noche de rock, por twitter anuncian que van a reventar nuestros tímpanos, y vaya si lo fue, dos largas e inmensas horas que hasta supieron a poco, desde “Norte” hasta “Desinspiración”, estamos ante un climax musical asemejado a lo que podemos sentir en una montaña rusa, desde adrenalina, fuerza hasta segundos de relajación. El trío nos obliga a dejar la mente en blanco y descargar toda nuestra energía. Son únicos, se nota cuando salen a un escenario oscuro, vacío de elementos pero musicalmente lleno desde el primer momento.

El concierto sirve de presentación de “h”, el nuevo trabajo de la banda, un disco de sonidos más duros y pesados, más cercano al stoner que al indie rock con el que algunas veces han sido descritos. Nada de indie en directo y un poco de rock, lo demás es pura potencia y distorsión, un gran despliegue al alcance de pocos. Se van sucediendo temas, “Viernes”, “Sueños de Esquimal”, “Tu Ciudad”, las caras del publico lo dicen todo, es el éxtasis llevado al extremo. Manuel Cabezalí es un guitarrista de los que ya no quedan, firme y rotundo va desplegando uno tras otro un sinfín de rotundos riffs con mucha presencia, mientras Javier Couceiro e Ignacio Celma administran una poderosa y robusta base rítmica.

La entrega es tal que ante una sola nota el publico se siente totalmente entregado, “h” suena integro por primera vez en directo, “Música Para Peces”, “El Estruendo”, o en especial “Animal Dormido, Animal Despierto”, suenan distorsionadas y recias, compenetrándose a la perfección con temas de sus anteriores trabajos. Pocas palabras tienen que decir sobre el escenario, Havalina no necesitan dar grandes discursos, su música habla por si sola, y tras abandonar el escenario con “Música Para Peces”, vuelven con la ya citada “El Estruendo”, “Mordiente”, “Mamut” e “Incursiones”, el aclamado tema de su álbum “Imperfección”, donde Couceiro abandona la batería para aporrear un timbal a pie de escenario, el culmen parece llegar, y satisfechos, las caras de asombro se dejan ver en cualquier parte de la sala.

No hay forma de olvidar lo vivido, indescriptible, de largo uno de los mejores conciertos del año, que no pudo cerrar de otra forma que con otro bis entre el jubilo. Suena “Desinspiración” con unas progresiones impecables propias de tool, mezcladas con las cuñas guitarreras de Mathew Bellamy. Un estilo único  potente, compacto, indescriptible, como he dicho al comienzo, todo se queda corto. Y es que, no hay quien a día de hoy les pueda hacer sombra en lo suyo.

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