Sonorama Ribera
9, 10, 11 y 12 de Agosto de 2012
Aranda de Duero, Burgos
Vivimos agobiados durante todo el año. Estudiamos, trabajamos, estamos rodeados de estrés, caras largas y pocas horas de descanso. Pero después escuchamos esa palabra maravillosa que disipa todo el cansancio, mal rollo y estrés y la magia hace su aparición y se nos dibuja una sonrisa en la cara que puede durar días e incluso semanas. Esa palabra es: Sonorama. Pero no es fácil sobrevivir en Aranda de Duero, así que por eso he decidido crear esta pequeña guía para los que se plantean asistir al festival en los próximos años y ser uno de los “sonoritos”. Vayamos allá.
Jueves 9: Fase Uno; Preparación y Calentamiento
Decir que Sonorama es un festival especial es quedarnos cortos. Es un evento organizado íntegramente por la Asociación Art de Troya que invierte todo su trabajo por el amor a la música y sin apenas apoyo de los poderes públicos. Y no sólo nos hacen disfrutar a los que venimos de fuera, sino que promocionan los productos locales y son la razón de los días más fructíferos de la hostelería de Aranda de Duero. Todo el mundo colabora y todos ponen su granito de arena: desde un niño de apenas 10 años que nos atendió (con toda la profesionalidad del mundo) en la caseta de prensa hasta el propietario del bar de pueblo que te hace ofertas por llevar la pulsera del festival. Esto y mucho más hacen que nos sintamos como en casa y nos da unas ganas locas de volver. Pero empecemos por el principio.
En mi caso el Sonorama Ribera 2012 era la segunda vez en el festival y después de 365 días de interminable espera por fin llegó. ¡Adiós calor agonizante de Madrid, adiós, que yo me voy a Aranda! Y como en cualquier festival, si no te quedas en el camping no es un festival de verdad, así que preparamos nuestras tiendas, sacos, toallas, esterillas, bikinis, neveras y más utensilios y pusimos rumbo al que, para los que no tenemos pueblo, se ha convertido en nuestro “pueblecito bueno” al que escaparnos. La preparación es una fase básica del festival y algunos lo llevan a un nivel superior y preparan hasta disfraces. Este año pudimos ver desde una manada de pingüinos, flamencas, y hasta a la rana Raimundo, el hermano menos famoso de la rana Gustavo.
La segunda parte de esta fase consiste preparar el cuerpo para lo que le espera en los próximos cuatro días: fiesta, música y bebidas espirituosas. La jornada del jueves empezó, como un buen calentamiento de motores, con bastante tranquilidad. Rebeca Jiménez fue la encargada de estrenar el Escenario Ribera del Duero de esta decimoquinta edición del festival, mientras que cantidad de bandas más locales y menos conocidas como Pasado Imperfecto, Scream Throught The Silence o Los Noviembre se ocupaban de alegrar la Carpa Biofrutas. Aquí topamos con otra de las bases de la filosofía de Sonorama: dar una oportunidad a las bandas que están empezando. Quién sabe, quizás en unos años serán los que llenen el escenario principal.
Dos grandes mujeres lideraban dos bandas del Escenario Castilla y León Es Vida: Lluvia Rojo y Bimba Bosé. Más de un despistado se habría llevado las manos a la cabeza al ver a la dulce Pili de Cuéntame dejándose el alma en el escenario junto con No Band For Lluvia y seguida de esa gran mujer que es Bimba Bosé y The Cabriolets con quien el espectáculo estuvo asegurado.
Anni B Sweet y Los Enemigos fueron el plato fuerte de la noche. La malagueña se encargó de animar el ambiente presentando su último disco “Oh! Monsters”, un álbum de pop folk que demostró que no es una artista que no se estanca en los tópicos y nos enseñó la evolución musical que ha experimentado. Los Enemigos por su lado recordaron a la gran mayoría de asistentes de donde vienen y en quién se inspiraron sus grupos favoritos.
Acabados los conciertos en el recinto (el jueves es cuando antes nos “recogemos”), la fiesta se desplazó a los bares del pueblo. Perdón, ¿había dicho que esta fue la jornada más tranquila? Incorrecto. El ya mítico Café Central se fue llenando a la vez que pasaban las horas de la madrugada y no podías encontrar ni una cara de cansancio, todo lo contrario: Pin Y Pon DJ’s y Chema Rey fueron los encargados de amenizar la noche y nosotros de dejarnos los pies bailando con innumerables temazos que sonaron. Pero hasta el festivalero más empedernido tiene derecho a unas horas de sueño así que había que “cerrar el chiringuito” para preparar las fuerzas para los próximos días.
Viernes 10: Fase Dos; Carrera de Fondo
Una cosa hay que tener clara: si quieres disfrutar del festival aprovechando al menos la mitad de los conciertos programados, olvídate de las ocho horas de sueño reparador. Así que la jornada del viernes empezó café en mano (el bar que se instaló este año en el camping salvó la vida a más de uno), para poner rumbo a la Plaza del Trigo. Si no habéis estado nunca en el “Escenario de la plaza” es difícil explicar el tipo de magia que lo envuelve. Ya pueden tocar grupos de renombre o que están empezando, el público se dejará la piel siempre que ofrezcas un buen espectáculo. La M.O.D.A fue una de las revelaciones este año, después de tocar el año anterior en la pequeña carpa de grupos locales, esta edición inauguró uno de los escenarios más queridos. Estos chicos burgaleses llenaron la plaza de un sonido cuanto menos curioso: una mezcla de rock gamberro con sonidos de banjo o acordeón.
Eladio y los Seres Queridos fueron auxiliados por otro de los grandes protagonistas: el hombre de la manguera, que salvó del calor a más de uno. Bajo la “lluvia” de Aranda, Eladio y los suyos recogieron el testimonio para hacer bailar a los presentes, cerveza en mano, quienes se dejaban la garganta con aquello de “enamorado de la vida”. Por otro lado, muchos de nosotros no entendíamos como es que Sidonie tocaban dos veces: la primera en la Plaza del Trigo y la segunda en la jornada del sábado en el escenario principal. Nos prometieron un concierto especial y lo hicieron, Sidonie ofrecieron un recital de versiones, algo aburrido para mi gusto y que apagó los ánimos que dejó Eladio.
Tras reponer fuerzas, ponemos rumbo al recinto del festival y de paso asistimos a las ruedas de prensa programadas para el día. Santi Balmes de Love Of Lesbian nos habló de sus recomendaciones musicales del Sonorama y se mojó un poco con la política tachando la subida del IVA de una “losa para los grupos que están empezando”. Por otro lado Javier Ajenjo, el director del festival, nos contó un poco sobre la filosofía de Art De Troya y Sonorama. Poco apoyo de los presupuestos públicos, la “experiencia Sonorama” sobrevivía gracias al apoyo de empresas privadas, la colaboración de voluntarios y como siempre, el público que un año más está allí para adquirir los abonos. Pero nos aseguraban que seguirán dando guerra y que, por ahora, no piensan mudarse de pueblo aunque existan ofertas. Tras dar un paseo por las instalaciones, iniciamos nuestra jornada de la tarde viendo a The Gift, unos portugueses que tras numerosos conciertos en la península y una gran aceptación en el festival BBK Live, están sólo a un paso de dar el gran salto.
Tras ellos llegó el turno para uno de los mejores conciertos de esta edición. Después de un éxito sin precedentes el año anterior en la Plaza del Trigo, Dinero consiguieron este su hueco en el Escenario Castilla y León es Vida. Con un nuevo disco bajo el brazo, la fuerza y la brutalidad con la que suenan estos tres chicos en el escenario nos dejó boquiabiertos. Demostraron que si consiguieron ser teloneros de Foo Fighters fue por algo. Sonaron “Mentiras”, “Trastorno Bipolar”, la versión propia del festival “Vaya Sonorama” y también nos presentaron temas nuevos como “Lo Mismo” o “Difícil”. La “fiesta” de Dinero terminó con “En Invierno”, invitando a bailar durante toda la noche a los presentes y deseando llenar en un futuro el escenario principal. Y mientras Corizonas incendiaban el escenario principal, el asturiano Willy Naves iniciaba su gira de “Conversaciones con Demian” en la carpa Biofrutas, demostrando a sus seguidores que el crowdfunding valió la pena.
Por otro lado, Love Of Lesbian son unos imprescindibles de cualquier cartel y nosotros no íbamos a perdérnoslo. “La noche eterna. Los días no vividos” quiere llevar esa madurez musical a los escenarios, dejando, aunque sólo sea por un tiempo, la locura que conlleva “1999”, aunque nunca podrán abandonar esos momentos gamberros en “Me Amo” o “Algunas Plantas”. Siempre hay seguidores nuevos y siempre hay que agradarlos, nos comentó Santi en la rueda de prensa. Pero la seriedad y la madurez que trasmiten temas como “La noche eterna” abre toda una nueva época para Love Of Lesbian.
Una gran apuesta del festival fue Kakkmaddafakka. Javier Ajenjo nos contó que no les gustaba traer a los “grandes grupos internacionales” ya que existen muchos grupos más que cobran mucho menos y dan un espectáculo igual de bueno o incluso mejor, y Kakkmaddafakka fueron los encargados de corroborar esa teoría. Estos noruegos aparecieron en escena con una pancarta gigante y esos coristas, sus bailes y el cantante Axel Vindenes que parecía haber tomado diez Red Bulls se dejaron la piel. El público no defraudó y bailó al son de temazos como “Restless” o “Touching”.
Y tras la cancelación de The Zombie Kids, Eme Dj y Meneo se encargaron de dar la nota electrónica de la noche e hicieron que nos dejemos las pocas fuerzas que nos quedaban en la “pista de baile”. Un gran acierto del festival llevar la zona electrónica fuera de la carpa: nos ahorramos agobios, tienes la barra al lado y puedes tomar el aire si es que te falta de tanto bailar. Nosotros, con la felicidad de haber aprovechado el día al máximo y con grandes expectativas para el sábado nos retiramos a nuestras respectivas tiendas de campaña.
Sábado 11: Fase Tres; “Para Navidad quiero unos pies nuevos”
Aún no he hablado de uno de los momentos más característicos del Sonorama: las duchas heladas. Ese momento de la mañana en que tienes que sacar toda la fuerza de voluntad y ponerte debajo de esos chorros para acabar soltando gorgoritos al más puro estilo de Pucho de Vetusta Morla. Pero la verdad es que ese momento te da la vida cuando más la necesitas, ya estamos en el tercer día y aun quedan cosas por ver y sitios a los que ir.
En la jornada del sábado, descubrí uno de los “eventos” que se organizan en el pueblo y que más me gustó, las Vermut Sessions. Las Despechadas Pinchadiscos nos alegraron la hora de la sobremesa, después de disfrutar de un conciertazo de Jero Romero en la Plaza del Trigo. Algunos acabaron empapados dentro de la improvisada piscina de verano en medio de la Plaza del Rollo, otros practicaron deportes peligrosos como “escalada de monumento”, pero todos se lo pasaron bien.
Más tarde, ya en el recinto, y tras perderme por distraída a Novedades Carminha, The Pepper Pots y después Instituto Mexicano del Sonido comenzaron a calentar la que sería la jornada más concurrida del festival. The Dandy Warhols, una de las apuestas internacionales, dieron un concierto algo descafeinado que se arregló con los grandes clásicos como el conocidísimo “Bohemian Like You”.
El momento “al rojo vivo” (y nunca mejor dicho) llegó con Fuel Fandango, de quienes me habían hablado tanto y tan bien que me moría por ver el espectáculo que tenían preparado para esta noche. Y no era para esperar menos, el dúo formado por Nita y Ale Acosta tiene una propuesta arriesgada, pero les funciona muy bien. Una mezcla de guitarras, sonidos electrónicos y las raíces flamencas de Nita así como su llamativa presencia en el escenario es un combo ganador que les hace triunfar tanto en España como en el extranjero.
Mientras en la Carpa Biofrutas Los Tiki Phantoms, esos esqueletos musicales, hacían retumbar su “Mueve el esqueleto”, el Escenario principal se preparaba para los grandes de la noche: Vetusta Morla. En mi opinión es uno de los pocos grupos que podría ignorar la típica diferencia de “grupo de sala” y “grupo de festival”, ya que allá donde toquen hacen del escenario su casa, ya sea frente 100 personas o 20.000. La atmósfera que crean aun no la he podido ver con ningún otro grupo, durante hora y poco entras en el “mundo Vetusta” y allí te quedas hasta que termina. Pero todo esto que estoy contando no es nada nuevo, como tampoco lo fue su setlist excepto una versión a capella de “Piensa en mí” como un pequeño homenaje a la recién fallecida Chavela Vargas. Sonaron todos los grandes temas: “Sálvese quien pueda”, “Copenhague”, “Los días raros” o “Maldita dulzura”. Como anécdota, Pucho se emocionó tanto en “La cuadratura del círculo” que acabó cayéndose al suelo y protagonizando un momento “youtube” para recordar.
Con los pelos de punta y la voz cascada de tanto cantar, cogemos fuerzas en los puestos de comida del festival (en los que puedes encontrar de todo) mientras vemos a El Columpio Asesino. La verdad es que, aun no siendo santo de mi devoción, dieron un recital de rock hecho a la antigua y “Toro” fue uno de los momentos de locura. Por otro lado, tras lo vivido el día anterior, no ponía muchas esperanzas en el concierto de Sidonie pero me sorprendieron gratamente. Temía que se dedicaran sólo a presentar “El Fluido García”, pero ofrecieron un setlist que nos hizo recordar los buenos tiempos de “Costa Azul” y “El Incendio” y cantamos como los que más.
Para acabar la noche, Sonorama trajo un poco de Madrid a Aranda y bailamos con grandes temas de rock e indie en la Carpa Biofrutas junto con los DJs de Independance Club. El éxito fue brutal y es normal ya que, a estas horas de la noche, escuchar canciones archiconocidas que cantas y bailas incluso sin darte cuenta es todo un gustazo.
Domingo 12: Fase Cuatro; Sprint Final
Último día, último esfuerzo. Y nos despertábamos con una gran sorpresa: Xoel López no quería faltar a la celebración del decimoquinto aniversario del festival y se incorporaba al cartel a última hora. Pero antes les tocaba el turno a Havalina que se dejaron la piel en el Escenario de la Plaza del Trigo, aguantando el calor infernal a base de manguerazos. Havalina son la definición de un grupo de rock: solos de guitarra y una energía en el escenario que no acaba nunca. Encandilaron al público que coreó “Incursiones” y “Tu Ciudad”.
Poco después de las dos de la tarde llegaba la “sorpresa”, tras años tocando en Sonorama y después de un desafortunado horario el año pasado, Xoel López se apoderaba de la Plaza del Trigo en acústico y acompañado por Lola García Garrido. Su último disco “Atlántico” ha sido un soplo de aire fresco y ha llevado a Xoel a lo más alto de la música española de nuevo. Sonaron “Caballero”, “Historia Universal”, “Tierra” o “Por el viejo barrio” con la ayuda de Lola a la percusión y del público a las palmas, pero uno de los momentos más emocionantes llegó con la canción que cerró el concierto, “Hombre De Ninguna Parte” donde la voz de Xoel se fusionó con la de los presentes y estos últimos le pusieron el gran broche final con una interminable conga que cruzaba toda la plaza. “En vez de gritarle “escenario principal” a los grupos menos conocidos, deberíais gritar “Plaza del Trigo” a los grandes” comentaba Xoel, y tenía toda la razón del mundo, ya que no somos pocos que preferíamos este concierto mucho más intimo al del año pasado, que aun siendo en el Escenario Ribera Del Duero, no consiguió tanta implicación del público.
Napoleón Sólo tomaron el relevo del “sprint” del último día en el Escenario Ribera del Duero. En un horario algo desacertado para un grupo como Napoleón Sólo, ya que la gran mayoría del público aun no se encontraba en el recinto, nos presentaron su último disco “Chica Disco”, pero también repasando temas anteriores como la conocidísima “Lolaila Carmona”, Alonso y los suyos demostraron el por qué de ser considerados uno de los grupos revelación de los últimos años. En la Carpa Biofrutas tocaban algunas de las bandas locales como Defensa Verbal o Paper Boats On Fire, y otros no tan locales como Mañana, un grupo sevillano que acaba de sacar el disco “Se Acabó La Rabia” y que es uno de nuestros preferidos de este año.
Mientras Maika Makovski sacaba toda su sensualidad en el Escenario Castilla Y León es Vida, la antítesis de la misma tomaba el escenario principal. A Russian Red le tocaba ser una de las artistas que clausuraba la edición de este año. Muchos esperábamos algo más de esta “dulce niña” al ser “Fuerteventura” un disco más enérgico que el anterior “I Love Your Glasses”. Pero Lourdes se ciñó a lo conocido y dio un concierto muy tranquilo, tan tranquilo que muchos la tacharon de “aburrida”. En cuanto a nuestra opinión, es verdad que esperábamos algo más, pero a veces aunque la técnica esté bien lo que falla es la actitud de un artista.
Pero el punto y final de esta decimoquinta edición del Sonorama Ribera lo pusieron Calle 13. Tras el revuelo que se formó al conocer que formarán parte del cartel (casi el mismo cuando se supo el año pasado que Amaral serían cabeza de cartel), al ser un grupo que supuestamente “pegaba muy poco” con el resto de los artistas, nos sorprendió la respuesta de la gente. El año anterior ya lo vivimos, Amaral eran tachados de poco “indies” y la “gran mayoría” del público consideraba que no deberían de formar parte del cartel y mucho menos cerrar la edición, pero curiosamente Amaral después llenó el recinto de tal manera que seguramente la mitad de esos críticos acabaron dejándose la voz en “Sin ti no soy nada”. Algo parecido ocurrió con Calle 13, después de miles de críticas por un grupo a los que no estaba acostumbrado el asistente medio y alternativo del festival, el recinto se llenó igualmente y vimos a más de un “gafapasta” al ritmo de “Atrévete”. Tras Calle 13 llegó el momento que todos queríamos evitar, que es despedirnos de Sonorama hasta el año que viene, teniendo aun sonos en nuestros bolsillos y ganas infinitas de seguir con la fiesta.
¿Nuestras conclusiones? 40.000 personas no pueden estar equivocadas y Sonorama Ribera es una cita obligatoria de los festivales veraniegos. “El festival del buen rollo” va mejorando con pequeños pasos cada año, pero esos pasos son sólidos, como ha sido la mejora de las instalaciones del camping este año con la colaboración de voluntarios locales. Y estando las cosas tal y como están en nuestro país en cuanto a la cultura, siempre se agradece un festival con precios populares y que piensa en el público y en los artistas por encima de todo.
Anna Mets


