Crónica: Standstill maravillan con “Rooom”

7 de Marzo de 2011
Círculo de Bellas Artes, Madrid
Standstill: Rooom

Sé que no soy la única persona cautivada ante la evolución, no solo musical, sino artística de Standstill y tal vez pueda no decir nada nuevo pero aun así voy a intentar explicar lo que se siente al presenciar un espectáculo de tales características, y créanme, no es fácil hacerlo cuando se tiene delante a un grupo de músicos como los catalanes, capaces de hacerte desconectar, cerrar los ojos, recrearte en un lugar apartado de cualquier pensamiento que no sea la historia que nos traen.

Rooom entraba de nuevo en Madrid por la puerta grande, en un precioso teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes, tal para cual. El rock independiente de la banda no salió bien parado el pasado otoño en su presentación oficial debido a unos contratiempos técnicos y el espectáculo añoraba otra oportunidad en la capital. Y que no resulte pedante poder definir este concierto como algo más, una muestra de genialidad escénica, con cierto gusto a una vanguardia que en ocasiones se aleja de lo moderno y les convierte en un sentimiento único. Melancolía, desenfreno, emoción, etc., todo tiene cavidad gracias a una puesta en escena en donde los músicos se sitúan en penumbra, sin apenas movimientos, solo los necesarios de cambios de instrumento, rodeados por tres grandes pantallas en las que se proyectan cortos que van desde lo concreto hasta lo impreciso, en especial me llamo la atención como Ricky Lavado enfoco a sus compañeros con una cámara de vídeo.

Es como estar dentro de una película mientras suena su banda sonora. En esa misma película en la que se cuenta una historia que da consistencia al álbum con el que han conseguido, de nuevo, dejarnos perplejos. Su mescolanza musical, artística e inclusive sentimental no es tan sencilla de llevar a un escenario, cualquier merito es adecuado y justo. Reconozco que siempre me cuesta entrar en la dinámica de un nuevo disco de los catalanes pero cuando lo haces termina por absorberte y esperas el momento del comienzo de un concierto entre cosquilleos y retortijones.

La del lunes fue la primera noche en la que Enric Montefusco y los suyos iban a mostrar su gracia en tres golpes, los que componen “Adelante, Bonaparte”, con los que conseguir poner en pie a un teatro. Las proyecciones nos narran la vida de B., un personaje que rememora su niñez, se enamora, se ve envuelto en algún sinsentido e incluso sufre algún contratiempo como el que cada uno podemos sufrir en la nuestra. Musicalmente los veinte cortes que componen este álbum suenan uno tras otro, de una forma muy ambiental e intensa pero tal y como esperaba. Todo comienza de una forma amena para acabar dando paso a algo más denso y melancólico e incluso íntimo, ambientado en una habitación, siempre desde una perspectiva sincera.

En resumen, como ya he citado al comienzo, es difícil definir algo así, y las grandes obras nunca son descritas en su totalidad, guardando algo de interpretación personal. Rooom es algo así y al igual de impredecible resulta adivinar cuál será el siguiente paso de Standstill, convencido estoy de que B. conseguirá ser algo más que personaje del año para convertirse en historia. Y como bien dijo el propio Enric para invitarnos a entrar; “Bienvenidos a Rooom. Esta es nuestra casa”. Rooom es una osadía de sentimientos y creatividad, os invito a que lo comprobéis por vosotros mismos.

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