The Appleseed Cast / June Miller / Bikes & Girls
17 de Octubre de 2013
Moby Dick Club, Madrid
Recuerdo cómo hace un par de años conocí a The Appleseed Cast. Estaba echando un vistazo a los carteles de Nothink cuando vi que habían compartido escenario. Por aquel entonces empezaban a fascinabarme bandas como God Is An Astronaut y This Will Destroy You, y la mezcla de emo rock chillón y potente con el post rock llamó completamente mi atención. Con el paso del tiempo, todas las bandas han evolucionado y The Appleseed Cast son ese grupo a medio camino que siempre apetece escuchar. Por fin, después de años, gracias a Aloud Music, se acercaba el momento de verles en directo con motivo del lanzamiento de su nuevo álbum, “Illumination Ritual”, en una de mis salas preferidas como es Moby Dick.
Con algo de retraso que me impidió ver a Bikes & Girls abrir la noche, llegué cuando los italianos June Miller ya estaban preparando su backline. Totalmente desconocidos, bastaron apenas dos canciones para que su mezcla de rock al más puro estilo Sunny Day Real Estate y esas atmósferas más propias de Explosions In The Sky llamaran mi atención. Cuarenta minutos sin apenas pestañear, llegué incluso a quitarme los tapones que acostumbro a llevar a todos los conciertos para escuchar al completo como interpretaron de principio a fin su primer largo, “I Couldn’t Be With You Even If I Wanted”. Intensos, limpios, atmosféricos, y eso que aún les faltaba un quinto miembro. Todo un gran descubrimiento al que llevo ya unos días totalmente enganchado.
Tras ellos, y con una sala con mejor ambiente, al menos junto al escenario daba sensación de estar abarrotada, los de Kansas fueron apareciendo sobre el escenario liderados por Christopher Crisci, único miembro original que queda desde hace años. The Appleseed Cast comenzaron directos, sin rodeos, desgranando poco a poco algunas de las mejores canciones de su última referencia mientras iban intercalando las canciones más intensas de otras como “Sagarmatha” y “Peregrine”. En este momento he de citar que me esperaba un concierto mucho más tranquilo y pausado, encontrandome todo lo contrario, estallidos sonoros que desenbocaban en momentos de guitarrazos secos mientras Crisci se iba introduciendo en el micro. Tal era esta energía que ni una cuerda rota podía parar o interrumpir el transcurso del concierto. Me explico, ya que mientras Crisci tiene que dedicar media canción poniendo a punto su guitarra, el resto aprovecha para hacer una parte más atmosférica y limpia que arranca los aplausos de la gran mayoría.
Había momentos para todo, desde los más enérgicos hasta los más tranquilos, pero con una constante sensación de intensidad única, y el publico lo agradecía sin parar de moverse. La química era tanta que incluso se escuchó un “Chris I Love You So Much”, desencadenando las gracias y risas oportunas. No se olvidaron de recordar tiempos pasados con “Hello Dearest Love” y “Ice Heavy Branches”, y otros más íntimos como “Fight Song” con Crisci arropado solamente con su guitarra. Nada pudo empañarlas, ni que la voz había dejado de escucharse, los gritos y movimientos de cuello eran tan constantes que más de uno salió de Moby Dick satisfecho con cara de haber vivido una gran noche. Y créanme que lo fue.