22 de Noviembre de 2012
Sala El Sol, Madrid
Willy Naves / Sonograma
Willy Naves presentó el pasado Jueves 22 de noviembre su primer álbum, “Conversaciones con Demian”, en la madrileña sala El Sol, un lugar de reconocido prestigio dentro del circuito local. Y allí que estuvimos para después unas buenas referencias, poder comprobar como se desenvolvía el asturiano sobre las tablas. No es para menos, tras dos EPs que le dieron a conocer en la escena musical del pais, el lanzamiento del nuevo álbum y su posterior gira se esperaba con cierta expectación.

Lo primero que llama la atención tras un par de canciones es que si en estudio hay temas redondos de pop y otras más melancolicas y profundas, en directo todo adquiere una personalidad más guitarrera y contundente, de pasajes y texturas más rockeras, en parte gracias a los recursos de Martin, y a la buena ejecución de cada una de las canciones. A Willy se le denota ilusión y ganas cuando mira a un publico que le acompaña cantando todas las canciones desde el primer momento. Suena Placebo de las primeras, y aunque cueste arrancar es el tema perfecto para ello, pues diría que a raíz de él todo empezó la compenetración. Willy mira al publico, sonríe y agradece unos aplausos bien merecidos. El concierto ha empezado con mucha firmeza y Willy demuestra su carácter de músico detallista, perfeccionista e inquieto en otras canciones como Mis Normas o El Circo.
Otras como Coto sin Muerte y Pleamar en San Antolin entran solas, Tu Película, Mis Miedos, Canción Feliz Para Chicos Tristes, dedicada a todos aquellos chicos duros que ven programas como “Gandia Shore” y “Quien Quiere Casarse Con Mi Hijo” sin admitirlo. El asturiano, cercano y alegre en todo momento, va poniendo entre canción y canción un toque de humor y transparencia. La Tortuga y El Koala, Carta a las Especias, se van sucediendo temas de una forma muy dinámica y ligera hasta llegar a la redonda Primero de Mayo, con la que parte del publico se anima a saltar al unisono.
Es momento para que todos a excepción de Willy abandonen un escenario que se queda tenue, intimo, el asturiano se dispone a tocar Muerte y Destrucción, el tema más acústico del disco, aunque llegados al final se incorporan todos para enlazarla con una versión de Dorian perfectamente llevada a su terrero, La Tormenta de Arena, con la que cierra un concierto que confirma que estamos estamos ante una de las promesas del pop nacional independiente.