Entrevista a Zahara con motivo de “La Pareja Tóxica”

Tras el éxito de “La Fabulosa Historia…”, Zahara vuelve renaciendo con “La Pareja Tóxica” que nos ofrece un sonido distinto y renovado. Nos encontramos con ella en una cafetería de Madrid para hablar sobre el disco, la gira y más proyectos previstos para el futuro.

Te pudimos entrevistar hace ya más de dos años en este tiempo ha pasado de todo: nuevo disco, nueva imagen, puede que incluso una nueva forma de ver la vida. ¿De qué estás más orgullosa?

La imagen era una cuestión de necesidad emocional, de cuando sientes que todo es una mierda y dices “voy a cambiar de look” a ver si cambian el resto de las cosas. Pero de lo que más orgullosa estoy es de retomar el control de mi carrera desde lo artístico y lo musical, no sólo en la composición sino también en la producción, en la promoción del disco. Para mí fue fundamental y es lo que más me gusta de este cambio. Fue complicado hacerlo pero ahora que estoy donde estoy me encanta y es lo que más disfruto. Y de ser rubia claro.

Eres una de las artistas que más emociones transmite a la hora de escribir, dejando aparte esa sensación liberadora, ¿cuál es para ti el peor aspecto de dejarte todos los sentimientos en tus canciones?

El hecho de contar o explicar algo íntimo no me supone ningún problema, pero porque es la manera que yo tengo de contar algo que he vivido y con lo que otra persona después se identifica o comparte esa emoción. Con esto se ve que estoy contando algo universal, que lo que yo siento que es tan mío al final es de todo el mundo y que no estoy diciendo nada excepcional, puede que sólo en la forma de contarlo. Pero el contenido es el mismo, las emociones que sentimos: el amor, el desamor, la rabia, la ira, la decepción o incluso el renacer.
Lo que más me cuesta es cuando la canción ya no te pertenece y es del público y la exige. Exige esa emoción y llega un momento, y me ha pasado en conciertos, que piden esa canción y precisamente por la carga emocional que tiene no puedo cantarla y me supone un problema. Incluso he tenido discusiones con fans que por ejemplo me pedían que tocara “Con Las Ganas” y trato de explicarles “a ver, ¿es que quieres que me ponga a llorar en medio del escenario?”. En concreto esto fue una chica en Toledo que decía “es que tus canciones nos cambian la vida”, me dijo algo muy bonito y lo agradezco, eso que ella siente lo he sentido antes al escribir esta canción, y es tan grande que no puedo enfrentarme a ello cada vez que quieras. Hay gente que lo entiende y hay gente que no, hay veces que te vuelcas tanto que llega un momento que las emociones te juegan una mala pasada, y esa doble cara hace que a veces no puedas cantar esa canción que te piden. Ese vacío que te deja una canción cuando a veces eres tan literal con los sentimientos, cuando no ya no te sientes de esa manera o no quieres sentirlo, al final no puedes cantarla y es lo que provoca estos “roces” a veces con los fans.

Cuéntanos un poco cómo ha sido grabar “La Pareja Tóxica” en la Casa Murada.

El proceso de grabación fue para mí lo ideal y lo que quería desde el momento en el que lo compuse. A pesar de que la gente me ha visto más en acústico, el formato natural para mí es el eléctrico, es el de banda. Es llegar al local de ensayo y que Sergio empiece a hacer un riff sobre una idea que yo tengo y que la canción crezca. Desde hace ocho años tengo en mi cabeza una banda, lo que pasa es que por limitaciones técnicas o económicas hacen que toque muchas más veces en acústico. Pero poder grabar este disco tal y como estaba en mi cabeza fue maravilloso: llegar al estudio y ver tocando a mi banda, a quiénes veo con otros grupos y me doy cuenta de que son increíbles y que después toquen conmigo. Por ejemplo cuando grabamos “General Sherman”, era la cuarta canción del día porque todo era en directo, y nos metimos en el estudio después de cenar, mucho más relajados. Dijimos “vamos a hacer General Sherman que tiene ese punto un poco lisérgico” y salió en dos tomas. En realidad a la primera ya salió, pero nos miramos Ricky y yo diciendo “bueno, hagamos otra por si acaso” y había ese ambiente de felicidad, que luego es todo lo contrario cuando suena el disco, pero lo grabamos con una sonrisa en la cara impresionante.

“La Pareja Tóxica” ha sido un salto como cantante y un gran cambio, ¿te sientes preparada para dar decenas de conciertos tocando este disco o ya lo sientes como “un poco antiguo” como pasó con “La Fabulosa Historia…”?

Hay canciones que ya no las siento, por ejemplo “Adiós”, pero porque es de las más antiguas. Con “La Fabulosa Historia…” pasó que, por ejemplo, “Merezco” cuando salió ya tenía tres años y después tuvo dos años de desarrollo y además como era el maldito single pues estuve cantándola como cuatrocientas veintiocho veces al año. Llegó un momento que era como “dios, “Merezco” otra vez, no quiero volver a cantarla en mi vida”, pero esta canción como es más naïve, es más fácil cantarla que por ejemplo “Photofinish”, que también quité pronto del repertorio.
De las que tengo ahora he quitado “Adiós” porque es la más antigua, de hecho ya estaba en la lista de posibles canciones de “La Fabulosa Historia…” pero no entró. Pero a las demás canciones de “La Pareja Tóxica” todavía les queda tiempo de  desarrollo, a pesar de estar en un momento emocional distinto me siento bastante tranquila con las canciones y conecto con ellas. También como musicalmente tienen mucho que ver conmigo, aunque la letra ya no me identifique tanto, hay algo en la música que todavía dice mucho de mí.

Últimamente también colaboras con otros artistas, como Carlos Sadness o Alex Ferreira, como cantante o como directora de vídeos… Siendo una mujer totalmente multitask, ¿qué te queda por hacer? ¿Alguna ilusión por cumplir?

Me quedan un montón, me encantaría pintar pero se me da fatal. Desarrollé todo mi talento a los siete años y allí me quedé, no puedo avanzar más. De hecho me da mucha rabia porque creo que saber pintar sería muy útil para la parte audiovisual, saber dibujar lo que tienes en la cabeza, igual que para escribir. Todo lo ajeno a la música que puedo hacer es porque el cine siempre ha sido mi vocación desde pequeña y al final me di cuenta de que vivía de la música así que dejé apartada la carrera de Dirección de Escena que era lo que yo quería hacer. Ahora gracias a que las nuevas tecnologías son bastante asequibles y que me he encontrado en un entorno de gente que me lo ha permitido, me dedico a hacer vídeos, pero de una manera más para satisfacer un deseo personal que para intentar tener otra profesión. He trabajado con Alex Ferreira porque el confió en mí, le gustó lo que hice con Miss Caffeina. Estos últimos contaron conmigo porque soy su amiga y habían visto mi vídeo de “Pregúntale al polvo” y les gustó, así que al final todo es muy cercano, no creo que me llame nunca un grupo para hacer un vídeo. Ahora por ejemplo estoy haciendo más cosas de edición con Nysu Films, estudiando y aprendiendo para poder desarrollar a lo mejor otro trabajo pero empezar desde abajo y siempre estudiando. La realización es más creativa: escucho una canción y se me ocurren unas imágenes que transmiten emociones y lo juntas. Pero me da vergüenza incluso porque hay muchos realizadores buenos y es una profesión que respeto muchísimo.

El próximo gran proyecto que lanzarás será la película de “Leñador y la Mujer América”. ¿Ha sido difícil pasar tanto rato frente a las cámaras?

No, porque esto es igual, no soy actriz. Pero sí soy capaz de hacer “Leñador…” porque es algo concreto donde hemos trabajado un equipo de personas y hemos creado el personaje y el proyecto juntos. Ha sido muy fácil porque una vez que teníamos material hemos seguido grabando y también porque es una producción propia, no es que alguien me dirija. Tal y como íbamos teniendo más dinero, íbamos añadiendo más material. De hecho al final la película en lugar de ser hora y media será más corta porque no hemos podido terminarla por cuestiones económicas. Pero no ha sido un papel que yo me haya preparado durante años en clases de interpretación, sino que es el único papel de mi vida que podría hacer, que cuando se vea la película se entenderá un poco mejor lo que quiero decir. Es como cuando salgo al escenario y la gente me dice “pero que bien hablas, todo lo que cuentas, podrías ser actriz” y no, yo sé hacer esto que es hablar de mí porque lo he hecho toda mi vida y sé hacer el papel de Zoe porque es algo que me he inventado yo. Pero algo que sea totalmente ajeno donde tenga que demostrar que soy actriz, no creo que pudiese hacerlo.
El papel es tan forzado y tan cliché que al final es fácil hacer de animadora sonriente. Si fuese un papel más complejo o más emocional sí sería más difícil para mí. Cuando se trata de hacer el idiota no es complicado porque estoy todo el día haciéndolo, ahí están mis vídeos de Matanos Ya para demostrarlo.

La siguiente pregunta está relacionada, después de la película, los rodajes, los vídeos, si se podía esperar unos conciertos más próximos a las artes escénicas, como han hecho por ejemplo Standstill.

Pues sí, no sé si lo haré pero sí es una idea que me gusta mucho. Ojalá pudiera alguna vez parecerme lo más mínimo a Standstill, aunque me llamaran plagio, me da igual y lo haría orgullosamente encantada. Pienso que es la banda más interesante que tenemos en el panorama musical precisamente por eso, porque han trascendido la parte musical para incluirla en el mundo audiovisual y de repente todo es una obra. Los últimos años mis videoclips han tenido más valor promocional de la música, pero ahora he intentado darle un sentido mayor que no sea el típico de “artista que canta en playback y hace una performance”. A mí me parece que los videoclips son algo más. Me gustaría poder componer algo en un futuro donde la parte musical y la audiovisual estuvieran unidas, que fueran una obra conjunta, que naciera de una imagen y una música y que fuese un todo. El referente en España es Standstill y lo hacen de una manera peculiar y no tiene nada que ver conmigo, pero sí me gusta este concepto de lo artístico. Creo que es el ejemplo más claro de que el pop es arte, aunque muchos se empeñen en negarlo, y que el pop es cultura aunque haya un intento claro por parte del Gobierno de destruirlo completamente.

Tus acústicos son íntimos, emocionantes e incluso graciosos. ¿Pero qué es lo que ofrece Zahara en eléctrico?

Ahora hay un nuevo formato que es el trío, así que ya es la locura. Pero es lo que dices, el acústico soy yo sola con mi guitarra, y he estado en muchos otros acústicos y en casi todos a las tres canciones ya me aburren, a no ser que sean un cantante muy bueno o toques la guitarra de manera increíble. Y esto me pasaba conmigo mismo, que a las pocas canciones decía “esto es una mierda y la gente se me va a dormir”. Así que los acústicos combinan muchas cosas para evitar eso, cuento anécdotas sobre todo con este último disco como es tan denso, para que el público no salga del acústico queriendo cortarse las venas. Quería que sintiesen varias cosas: que empaticen con las canciones pero también se rían con alguna chorrada que he dicho. Y experimento mucho con mi voz, me pruebo, incluso intento llegar a algunos agudos que al final mi voz no da de sí pero me da igual porque para mí es un reto.
Con banda está todo más medido, el repertorio está cerrado y no tengo esa libertad que a lo mejor tengo en acústico. Pero a pesar de ese guión cerrado a la par hay mucha improvisación en los temas. En eléctrico es todo un bloque musical, así que yo en vez de estar entrando y saliendo de las canciones  para contar una historia o dejarme llevar por esta canción como hago en acústico, con el formato bando empieza “Leñador…” y yo entro inmediatamente en la parte musical y no salgo. Y me encanta porque me convierto en otra persona totalmente distinta del acústico. A veces la gente que me sigue mucho critica que en eléctrico no conecte tanto con el público pero es que no puedo evitarlo, porque lo importante es mi banda, en este caso son ellos los que mandan, no puedo distraerme con otra cosa. Como por ejemplo con el final de “El Universo” que lo flipo en directo, no consigo hacer eso yo sola. Es un momento mucho más hedonista e incluso más egoísta para mí porque no estoy intentando captar la atención del público durante una hora y media. También creo que a los músicos les gusta más el eléctrico porque lo disfrutan más.

Y ahora hemos creado un formato que es el trío que recoge lo mejor del acústico y del eléctrico: por un lado es bastante musical, es bajo y dos guitarras eléctricas y tres voces, pero el repertorio tiene esta flexibilidad del acústico y la interactuación con el público que tengo cuando estoy sola. Lo hago con Miquel y con Sergio porque ya me conocen muy bien y ya saben donde se me puede ir la olla y no se sabe lo que va a pasar pero ellos están allí. De hecho cuando ensayamos, por ejemplo en el final de “Mariposas”, les digo “aquí lo que haga me seguís”, y en directo nos dicen “Ay, que monos, como miráis a Zahara cuando está tocando, que devoción” y en realidad es que están concentrados porque no tienen ni idea de que haré después y están mirando la mano para ver si voy al tiempo o si me voy a ir o si estoy acelerando.

Cuando salió “La Fabulosa Historia…” utilizaste el poder de las redes sociales para darte a conocer. Ahora has ido un paso más allá y has hecho partícipes a tus oyentes de un videoclip. ¿Te consideras innovadora en el campo de las redes sociales? ¿Cómo se te ocurren este tipo de ideas?

No me considero innovadora porque llego tarde al vídeo interactivo. De hecho se me ocurrió hace mucho tiempo, cuando vivía en Granada e hicimos el vídeo de “La Canción Más Fea Del Mundo”, ya mi idea original era que se pudiera elegir la zona de la calle donde estuviera cantando. Siempre es algo que he tenido en mente y cuando vi el primer vídeo interactivo que en mi caso fue el de Arcade Fire y quieres llorar de lo maravilloso que es. Entonces me uno a ese tipo de personas que tienen esa inquietud, de hecho la primera idea de “Leñador y la Mujer América” era una web donde tú podías hacer las escenas. Es decir, siempre me ha gustado esto de que la comunicación sea no unilateral sino bilateral porque es más interesante para todos y las redes sociales han llegado a un punto que parece que te comunicas pero es mentira, al final todo el mundo sólo está atento de su muro y lo que empezó siendo muy abierto ahora está más cerrado, y el vídeo era una forma de hacer algo distinto, como en “Leñador…” que era como un tráiler y la confusión de “qué es, es verdad, es mentira”. Luego “El lugar donde viene a morir el amor” que es un vídeo mucho más serio y el tercer single al contar una historia, pensamos que en lugar de sacar algo típico de cuatro minutos contando esa historia igual era contraproducente. Entonces se nos ocurrió esta idea a Jesús y a mí, porque yo llevo queriendo hacer un vídeo de coreografías desde que tengo uso de razón porque es mi obsesión. Conforme veía gente haciendo vídeos de coreografías me deprimía porque ahora que llegaba mi video de coreografías a ver como compito con esto. Yo quería hacer un vídeo de coreografías con animadoras y pensamos que si bailaba yo sería absurdo porque empezaría a hacer el tonto porque bailo fatal, como se ve en el vídeo, y a los tres segundos la gente se aburriría y se nos ocurrió en hacer una web donde tú podías marcar los movimientos. Y gracias a Martín Pereira se pudo hacer, nos resolvió todas las dudas, y estuvimos mano a mano diseñando y creando la web. Y al final creo que tiene un resultado muy resultón y efectivo porque casi todo el mundo ha probado a jugar alguna vez.

Hablando más sobre influencias, ¿qué músicos o artistas has escuchado mientras componías “La Pareja Tóxica”?

La verdad es que no me acuerdo, porque como escucho mucha música distinta por períodos, creo que en ese momento escuchaba Bon Iver, Beck, Fleet Foxes, Ray LaMontagne, era todo como muy folk y supe emo de “qué pena tengo y te voy a contar”. Pero siempre voy cambiando.

Y ya hablando de música que escuchas, ¿algún grupo vergonzoso que confesar?

A mí me parece que la música nunca es vergonzosa, escuches lo que escuches te está provocando algo, sea diversión o emoción. Parece que decir que escuchar Rihanna es malo, de hecho escribí un artículo sobre “Only Girl (In The World)” que me parece un auténtico temazo y me tiraron piedras y yo nunca lo entenderé. Si es un buen tema es un buen tema, al margen de quien lo cante. Entonces yo creo que no tengo nada vergonzoso porque todo tiene su momento, por ejemplo escuchaba Celine Dion y Ella Baila Sola de pequeña, pero ahora no lo haría, así que todo tiene su momento y su por qué.

En tu twitter queda muy claro que eres una adicta a las series. ¿Cuál ha sido tu último vicio? ¿Qué series nos recomendarías?

Hay varias series maravillosas últimamente. La última que siempre recomiendo que me parece alucinante y quién la critica por manipuladora le voy a pegar un par de hostias, porque todo es manipulador, todas las series o toda ficción busca manipularte, busca contarte una historia irreal para provocarte emociones. Y hay una serie que se llama The Newsroom de Aaron Sorkin, y me parece una maravilla. Ha recibido muchas críticas porque cogen la realidad y luego la cambian, y todo el mundo habla muy perfecto en la serie… ¿Y qué? Yo no quiero ver a alguien que hable mal en una serie, quiero eso, quiero que me cuenten algo, que se acabe el capítulo y ponerme a llorar de emoción. Es más, me la dosifico porque sólo hay una temporada y voy viéndola una vez a la semana. Y la otra serie que recomiendo es “Girls” de Lena Dunham, que es la protagonista, guionista y directora, y se ha ganado mi admiración absoluta. Si alguna vez habría podido hacer una serie me habría gustado escribir este guión, me parece increíble como narra la realidad universitaria.

FotosNoemí Elías Bascuñana

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo de las cookies

Solo queremos las cookies para ver qué contenidos interesan más en Google Analytics. Nada de almacenar datos personales, no nos va esa movida.
Total
0
Share