Entrevista a Carlos Sadness con motivo de “La Idea Salvaje”

Tras “Ciencias Celestes”, primer largo del artista barcelonés publicado hace unos años, “La Fábula Celeste” y el EP “Monteperdido”, Carlos Sadness publica “La Idea Salvaje”. Como si de un cuento se tratase, une entre sí las temáticas de algunas canciones para terminar con el mensaje que un amor astronauta trae al mundo. Hablamos con él en una céntrica cafetería de Madrid.

The Backstage: Ya ha salido “La Idea Salvaje” ¿cómo te encuentras?

Carlos Sadness: Todavía no he abierto mucho las redes sociales como para conocer una respuesta como tal, pero lo poco que me llega está bien y me deja tranquilo. Siempre que sacas algo corres el riesgo de que la gente tenga en la cabeza lo anterior, y que de repente lo nuevo ponga en peligro esas canciones porque las nuevas llegan como intrusas a sus vidas.

Pero de lo poco que me ha llegado es bastante bueno y estoy contento. Yo sabía que “Ciencias Celestes” era un disco al que se le había cogido cariño, y ahora de golpe canciones nuevas, era un desafío, pero creo que a los que les gustaba “Ciencias Celestes” les gustará este y lo percibirán mejor, como yo lo percibo, porque cada paso que das tiene que ser a mejor.

¿Que pasa exactamente con este disco para que lo percibas como algo más arriesgado? Hay un cambio pero no es tan drástico como el de “Atraes a los relámpagos”.

El cambio más arriesgado está hecho. Aquel fue un cambio de casi empezar de cero. Yo era consciente de ello, y la intención por aquel entonces era sacar algo y que llegase a la gente. Ahora esa gente a la que ya he llegado tiene que volver a gustarle, y mucho más, por eso es arriesgado. Y por ejemplo, porque si sacas algo y te quedas en el mismo sitio, o incluso no supera lo anterior, es un poco frustrante artisticamente.

A nivel composición, ya tienes la guitarra totalmente integrada en tu dinámica ¿Como te cambia eso?

Lo he compuesto prácticamente todo yo.

[Tweet “.@CarlosSadness: En las maquetas de ‘La Idea Salvaje’ había mucho menos rap”]

Y hay menos rap.

Hay más del que podría haber habido. En las maquetas había mucho menos, pero tuve un momento de echarlo de menos y de pensar que era una seña de identidad, así que lo recuperé un poco. Hice ‘El Gran Momento‘ y ‘Astronomía en el Tibidabo‘, canciones que recuperan un poco el sonido más “Ciencias Celestes”, porque tambien me gusta y me siento cómodo en ello.

¿Cuando lo echas exactamente de menos?

Todo esto viene porque cuando tienes terminado un disco es cuando te das cuenta de los colores que le faltan. Cuando empiezas haces lo que te da la gana y cuando acabas echas de menos cosas y compones de otra manera, más consciente. Digamos que los primeros temas siempre son los más inconscientes y los últimos te los pide el disco.

‘Astronomía en el Tbidabo’ por ejemplo casi no entra en el disco.

De hecho el disco estaba ya mezclado cuando la hice. Vi “Interstellar” y me gustó el momento de los mensajes. No tenia la guitarra en casa, así que fue con el teclado, hice tres notas emotivas, y me lancé a por otro tema. Luego si que en el concepto general ha ayudado a completar la idea del disco, de viajar al espacio. Ayuda, no a cerrar la historia, pero si a darle más magnitud, más presencia.

Es como ‘Minuto en la Lluvia’, hay partes de la letra que están conectadas, incluso con “Ciencias Celestes”.

Salvo ‘Bikini’ y ‘Miss Honolulu’, todo el disco está conectado. Con “Ciencias Celestes” hay algún guiño porque al final todo está dentro de un universo mío, y hay detalles que si me he dado el capricho de darle esa relación.

Los de este disco van de la mano casi sin darte cuenta. ‘El Gran Momento’ habla de alguien de quien los animales dicen que es una lluvia sideral, y esa lluvia sideral es una lluvia de estrellas, que a su vez es ‘Perseide’. Y Perseide es un elemento que está en el espacio, como ‘el día que dejaste’. Todo está conectado, porque ese elemento que está en el espacio tiene unas coordenadas, que esta persona busca en ‘días impares’, y que luego encuentra en ‘astronomía’. También se habla de los japoneses en la última y en la tercera canción. Hay todo un entramado dentro de ellas.

Pasas de cantar sobre bosques y cazadores a hacerlo de sobre astronomía.

Hay más lugares, pero las canciones están conectadas entre ellas más que nunca.

¿A que se debe ese cambio de escenario?

Igual porque lo había hecho mucho, pero sigue siendo natural. La naturaleza es un personaje del disco y  no creo que se aleje mucho. Si que se sale de esa cabaña con una cabeza de ciervo en un bosque nevado, pero también porque es algo que ya no me dejaba mucho espacio por completar, y más después de “Monteperdido” que es muy temático. Sigue siendo algo que llevo conmigo, y que con este disco puedo ampliar más.

Si nos centramos en la parte musical y en las canciones en si ¿Cómo explicarías la evolución del sonido de Carlos Sadness desde “Atraes a los Relámpagos” pasando por “Ciencias Celestes” hasta “La Idea Salvaje”?

La más evidente creo que es musical porque las canciones han ganado mucha melodía y ritmo, hay un poco de sacrificio desde la narrativa excesiva que había. Y también el hecho de componerlas ahora sólo, las identifico más conmigo por como están hechas. En “La Idea Salvaje” todas tienen giros parecidos y soluciones que hago para pasar de puente a un estribillo, están más cercas las unas de las otras que con lo anterior.

Liricamente dependen menos de toda la prosa del rap para contar las historias. Hay un ejercicio más de síntesis a la hora de contar algo. El rap me lo guardo para crear escenarios como en ‘El día que volviste a la Tierra’, donde toda la canción va creando un escenario para acabar en una frase. Dedico un montón de párrafos y estribillos para crear una situación, una escenografía enorme, para terminar con un detalle intimo. Liricamente, este disco es bastante nuevo. En los anteriores era como más de cine costumbrista, te enseña algo que no tiene porque ocurrir, ni en principio ni en fin, sino que te enseña, y te quedas con la sensación de “¿que será?“.

Mi preferida es ‘No Vuelvas a Japón’, por ser la más diferente ¿Cómo surge? Cuéntame sobre esa canción.

Es la segunda que hice del disco y no sabía que estribillo hacerle, se lo llegué a cambiar como siete veces. Al final un día la toqué igual que siempre, pero poniéndole la cejilla en el tercer traste de la guitarra cogiendo un tono más oscuro, muy Santi Balmes (risas). Quedé con él para enseñarle acordes desmontados, y poco a poco fuimos construyéndola como un puzzle que ya existía, pero al que le costaba encajar. Santi es un tío con gusto, criterio, y al final ha hecho que sea una canción muy especial.

‘Que Electricidad’ fue el primer single, pero ‘Perseide’ el primer adelanto ¿Que querías presentar con ambas?

‘Perseide’ lo pensamos más tarde y salió porque es un tema neutral, y ‘Que Electricidad’ es porque a nivel de sonido es de las que más me representan ahora mismo, y la letra es de las que más orgulloso estoy. Habla de algo que es frecuente, pero al mismo tiempo no hay muchas canciones que hablen de ese tipo de telepatía y conexión llevada a la exageración. En general no deja de ser una canción pop de amor, pero hablando de una forma un poco más original. Para mi tenia todas las papeletas de ser single, también podría haber sido ‘Bikini’ pero si la hubiera sacado me podrían haber dicho que la letra era muy simple (risas).

‘Sputnik’ por ejemplo ya la habíamos escuchado en directo.

Al final los conciertos con “Ciencias Celestes” se me quedaban cortos, tenia ‘Sputnik’, me gustaba tocarla y es una canción que abre la historia del disco, tiene un papel importante.

Supongo que sería la primera que te guió en “La Idea Salvaje”, pero ya la escuchábamos antes que “Monteperdido”.

La hice meses después de sacar “Ciencias Celestes”. Ya estaba pensando en nuevas canciones (risas). Es la primera, sólo que en esa composición de un disco a otro está “Monteperdido” que es otra historia diferente.

Cambiando de tema, es curioso porque tanto la portada de “Ciencias Celestes” como la de “La Idea Salvaje” y los singles que se han presentado llevan los mismos colores bajo una base de blanco y negro ¿Qué hay detrás de eso?

Me gusta que hayas hecho esa observación porque no la ha hecho nadie (risas). Ambas están hechas con la misma técnica, que es tener una foto en blanco y negro y aplicarle color encima. Al final en “La Idea Salvaje” tenía las plumas, pero las plumas son un elemento muy difícil de llevar a otras piezas, entonces hice que el nexo de unión de las imágenes fueran los colores, como corporativos, junto con ese confeti.

¿Qué porcentaje de ficción y qué porcentaje de realidad hay en “La Idea Salvaje”?

Todo está basado en cosas que vives, y muchas canciones nacen de una frase que dices en una conversación, y construyes una canción porque es una frase resolutiva de una situación tuya, pero evidentemente nadie se ha ido al espacio. Habla del sentido metafórico de los distanciamientos, no solo en el sentido físico sino personales, de entendimiento, de compresión, conexión, etc. Está llevado a la película, basado en cosas que podemos sentir todos, pero en un entorno en el que no vive nadie.

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Yo creo que la creación de los personajes y entornos que cuentan tus canciones, así como toda la historia a su alrededor, engancha a la gente incluso antes de llegar.

Porque ayuda a contar cosas de una forma un poco más original, pero al final, ‘Perseide’ no deja de ser un poco ‘Matame Ya’, muy pasional, pero tiene un toque más místico. Al final si, es como que tú buscas un disfraz para contar una historia, y ahí está lo salvaje y lo galáctico.

[Tweet “.@CarlosSadness: ‘La Idea Salvaje’ está basado en un entorno en el que no vive nadie.”]

Hay veces que se hacen muy buenas canciones, no lo discute nadie, pero no se conecta. Tú lo de conectar lo haces desde antes de que salgan las canciones.

Para mi lo primero es la historia. Yo soy más contador de historias que músico, aunque cada vez con el tiempo he ido dando más importancia a la parte musical. Creo que a veces la gente prefiere un tema más rapeado porque es idóneo para los consumidores de frases, pero a veces una frase con melodía te da cosas que no te pueden dar cinco frases seguidas. La melodía aporta algo sentimental que a veces no tienen las propias palabras ni el propio significado.

Es algo que con el tiempo he ido aprendiendo y trabajando, y en este disco se aprecia en ‘Días Impares‘, frases muy cortas, cantadas de forma muy larga, pero que consiguen llevarte a un punto que es igual de emocionante que ‘Fue Tan Importante’, que no tiene casi melodía pero tiene muchísima letra. Al final una cosa compensa la otra.

[Tweet “.@CarlosSadness: La melodía aporta algo sentimental que a veces no tienen las palabras”]

Además es mucho más alegre. La historia del personaje que se va para volver y decir que desde el espacio no ha visto algo tan bello.

Si pero luego hay otros muy oscuros, ‘No Vuelvas al Japón’ es muy oscuro.

Pero positivo.

Si, como todas, porque al final incluso ‘Bikini’ tiene un punto como nostálgico. ‘Miss Honolulu’ no es de amor, sino de una persona irritante, pero que a la vez te atrae. No creo que ningún tema llegue a ser feliz o triste, sino que pasan por los dos estados. Me gusta hacer eso, un tema feliz que tenga algo amargo, siempre juego esa baza.

Aunque también creo que el público ya está acostumbrado a “no acostumbrarse”. A no saber qué esperar y ser más receptivos.

Hace poco alguien me dijo que hacia todas las canciones iguales. Al final cada uno las percibe como quiere, no sé si se parecen o no, pero en este disco he hecho un ejercicio de coser unas tramas y otras de forma que puedas ir de un lado a otro con facilidad, que haya mucho viaje.

Aunque la parte conceptual del disco está al final.

Si pero quizá el orden de los temas no es el real de la historia, porque si lo hacía en un orden muy evidente empezaría con temas muy lentos. Al final el orden lo he hecho por intensidades, por empezar un disco arriba, tener un momento medio, coger color y acabarlo emotivamente. Ahí he utilizado la misma formula de “Ciencias Celestes” sobre cómo tener la energía a la hora de asimilar cuarenta minutos de música, por como me apetece empezar y como acabar más que por la historia. Al final lo de que haya un concepto y una idea está muy abierto.

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