La vieja escuela no pasa de moda, y sino que se lo pregunten a muchos de los que acudieron el pasado viernes 13 a La Riviera (Madrid) para vivir una noche de remember adolescente, de esas que despiertan la nostalgia del punk y obligan a rememorar batallitas de conciertos pasados. No sería la primera vez que nos visitaban los de Santa Bárbara, y muchos de los de esa “vieja escuela” no querían perderse su paso, una vez más, por la capital. Desde que comenzaran allá por 1992, Lagwagon han tenido mucha presencia en escenarios españoles, tanto en festivales (Resurrection, Festimad o Warped Tour 98) como en salas a lo largo de la Península, con lo que muchos del lugar se preparaban para revivir, de alguna manera, uno de aquellos míticos conciertos, y éste no iba a quedarse atrás.
Para mí iba a ser la primera vez que viera a la formación completa sobre un escenario, ya que la vez que pude escuchar los temas en directo de Lagwagon fue cuando Joey Cape y el añorado Tony Sly ofrecieron su dueto acústico que también pasó por Madrid en verano de 2010. Aún siendo un evento especial, todos los que estábamos allí nos quedamos con las ganas de ver el paquete completo con guitarra, bajo y batería, y por ello ésta vez no podía dejar escapar la oportunidad que tanto ansiaba desde que me compré el Let’s Talk About Feelings.

Aunque ellos mismos alardeen de su longeva trayectoria, han demostrado este año pasado que no sólo viven de aquellos tiempos dorados, ya que con Hang han puesto de acuerdo hasta a los más escépticos, volviendo con las energías que atesoraban y un sonido punk más serio, que ya mostraran en Resolve. La salida del álbum y su consiguiente gira serían la excusa perfecta para que HFMN y Vans facilitaran otra noche para el recuerdo, acompañados en éste caso por otras dos bandas de la FatWreck, Western Addiction y los canadienses, The Flatliners. Una lástima que llegara al final del set de éstos últimos, que por lo que comentaron los presentes dieron bastante guerra en el poco tiempo que tuvieron.
Llegado el momento, y ya con las posiciones tomadas, los protagonistas salían a escena poniendo las tablas sobre la mesa con un comienzo prometedor; los acordes de “After You My Friend” sonaban y nos mostraban que también sabían a lo que veníamos. Tanto fue así que hilaron ésta con “Falling Apart”, “Island of Shame”, “Violins”, y “Never Stops”, una retahíla de 5 temazos con los que iban a tener encantados a todos los allí presentes antes de hacer un poco de hueco para presentar lo nuevo, que por cierto también había ganas de ver cómo lo llevaban al directo. “Obsolete Absolute” y “Made of Broken Parts” sonaron a la perfección, haciendo gala de un punk más rockero y atronador gracias a esas guitarras de Chris Flippin y Chris Rest que sólo les faltaba echar humo junto al incansable Dave Run aporreando la batería.
Manejando la noche con un constante buen rollismo con el público español, siguieron recordando los buenos tiempos con material de gran parte su discografía: “Give It Back”, “Alien 8”, “Making Friends” o “Mr. Coffee” como buenos ejemplos. Cierto es que, llegados a este tramo, se notaba ya a un Joey Cape más cansado en la voz, pero teniendo 48 años ya a sus espaldas y luciendo un look de los 90 teñido de azul, se hacía de admirar que se esforzara por mantener el ritmo de sus compañeros; en los que sólo pudimos notar los signos de la edad cuando su guitarrista Chris Flippin abandonó la escena para ir a cambiar el agua al canario, generando las coñas correspondientes.
La gente lo pasaba en grande y, aunque no hubo sold out, se hicieron de notar a base de pogos y cánticos, hasta tararear al unísono las notas de “May 16th” antes de despedirse y dejar paso al bis. Coreados por la sala volvieron para finiquitar la noche, y tras tocar el corte que da comienzo a su nuevo álbum, “Reign”, siguieron a lo suyo y se despidieron de la única manera que podían, tocando la fibra con “Sleep” (la cual se basa en el padre de Joey, y que recordó) y la bailonga “Razor Burn” como broche final a otra noche más para la galería.