
No voy a entrar a valorar en exceso si se debe o no publicar tantos singles del disco antes de su lanzamiento, porque si bien es cierto que hacerlo resta potencia a la publicación completa expande aún más la idea de sonido que tenían con “MANIA” y tranquiliza a los fans. El caso de Fall Out Boy añade además un as en la manga. Siempre lo hacen.
“Stay Frosty Royal Milk Tea” es ese as maestro. Una de las canciones más pegadizas de todo “MANIA“, e incluso de la carrera de Fall Out Boy. Mientras que “Save Rock And Roll” y “American Beauty / American Psycho” se mantuvieron orgullosos con el singular propósito de reinventar la historia de la banda hacía un sonido más experimental y menos pop punk, “MANIA” es tan brillante y caótico como la chispa inicial de “Young And Menace“.
Fall Out Boy están de nuevo en movimiento. Y eso es sinónimo de alegría, de esperar cosas salvajes, nuevos sonidos y perspectivas, como los de “Sunshine Riptide“, una rotura de la magnitud de “Light Em Up“.
Es en esa brillantes y caos dónde Fall Out Boy reinventan constantemente su equilibrio. Desde el silbido reggae de “Hold Me Tight Or Don’t” hasta la conmovedora “Church“, “MANIA” coge influencias de aquí y allá, de espacios diferentes de tiempo. En lugar de seguir un patrón como los anteriores, esta vez estamos ante una mescolanza que lleva su propio sello como bandera.
Hay de lo más reciente como “Champion“, pero las letras son más agudas, más directas y menos cautelosas. Es una canción que actúa como respaldo para que “MANIA” cave un poco más profundo y juegue con todo lo que encuentre a su paso. Es imposible no estar de acuerdo en que “MANIA” suena a unos Fall Out Boy que disfrutan de lo que hacen.
Cada salto de sonido viene con un compromiso total. Cada movimiento lo hace con la creencia de que Fall Out Boy siempre publicarán lo que mejor tengan. Y si no lo tienen, retrasaran su salida de la forma más sincera posible. Ya están aquí.