
Frank Carter ya escupió toda su rabia, literalmente, en el explosivo “Blossom”, e inquieto como es él, está claro que este nuevo “Modern Ruin” se movería en otra dirección. No muy lejana, pero otra dirección al fin y al cabo.
Es imposible destacar algún corte en concreto, pero “Lullaby” o “Snake Eyes” son dos aciertos como la copa de un pino. Lo único que se podría cuestionar es que en ocasiones se deja llevar por los estándares más simples del rock moderno, el caso más obvio es el de “Vampires”.
La adrenalina del primer disco sigue ahí, bajo la superficie, aunque en ocasiones sale a respirar, como en “Jackals”. Según Carter, la canción que da nombre al disco es la única que se podría etiquetar como hardcore, aunque es la “canción que define a una generación”, y lo cierto es que tiene algo del espíritu “Grey Britain”. ¡Se me ha vuelto a escapar la comparación con Gallows!
“Neon Rust” deja a la oída el lado más aterciopelado, y elegante de este ecléctico músico. Y así es como un disco de duración media se pasa volando, y es que “Modern Ruin” entra a la primera y seguro llegará a un público mucho más amplio.
Si el debut con The Rattlesnakes era hardcore, sangre y sudor, este trabajo es glamuroso y colorido. Aparcad las etiquetas, esto es rock. Un disco de buenas canciones de rock surgidas de la inquieta mente de un genio del rock. Definitivamente, es un privilegio ser contemporáneos de alguien como él, que no sólo añade autenticidad a todo lo que hace, sino que se atreve a reinventarse en cada álbum.