
2.Hrafntinna
3.Isjaki
4.Yfirbord
5.Stormur
6.Kveikur
7.Rafstraumur
8.Bláprádur
9.Var
Poco han tardado los islandeses en reaccionar ante las críticas que recibió, en mi opinión un poco exageradas, su anterior trabajo, “Valtari” del cual ya escribimos unas líneas en su momento. Por aquel entonces, Sigur Rós quería volver a sus raíces más minimalistas y presentar un disco puramente ambiental. No obstante, en este “Kveikur”, han optado por lo contrario, se han puesto las pilas, y han empezado a experimentar. El resultado no podía ser más positivo, aunque a decir verdad, poco nos sorprende conociendo la calidad de estos músicos de Reikiavik. Un disco lleno de detalles y con una gran diversidad de paisajes, por lo que se hace necesario un examen exhaustivo de cada corte.
Abriendo el disco nos encontramos con Brennisteinn, primer adelanto que nos dejaron escuchar a finales del año pasado a través de un vídeo en directo. A muchos nos dejaron con la boca abierta, contemplando por vez primera esa transformación hacia composiciones puramente industriales, pero que sirvió para esperar con ansia la publicación del nuevo disco.
Simulando una marcha militar, un potente sonido de bajo va marcando el ritmo hasta que la percusión metálica, que es sin duda la protagonista del disco, empieza a hacer su aparición. Al igual que la mística voz de Jónsi, que es la que nos recuerda que no nos hemos equivocado y que lo que estamos escuchando es a los Sigur Rós de siempre, pero con ganas de experimentar. Es curiosa la evolución de este primer tema, ya que al contrario que, por lo general, el resto de sus temas, comienza en su punto más alto y con el paso de los minutos va relajándose y a partir del ecuador la tónica cambia por completo y observamos la división en lo que podrían ser dos canciones, aunque no es más que el nexo con el siguiente corte. Ruido de metales y graves percusiones despiertan Hrafntinna, junto a vientos esporádicos con un mensaje mucho más tranquilo y pacífico que su predecesor. Curioso tema basado meramente en voces y percusiones, dejando a un lado el resto de instrumentos, hasta que el sonido de una vieja trompeta va anunciando su final.
Isjaki: Borrón y cuenta nueva. La oscuridad y el misterio de las primeras dos canciones, nos deja por momentos para presentarnos un corte lleno de alegres y pegadizas melodías, que lo convierten en el tema “fácil” del disco. Agudas voces rodeadas de coros angelicales y un estribillo brillante, hace volver la vista al proyecto de Jónsi en solitario. No obstante, este positivismo enseguida se ve difuminado por la nostálgica Yfirbord, con juegos reversos en las voces y bases que van creciendo de forma atropellada y electrónica.
El sol vuelve a salir con Stormur, pese a lo paradójico de su significado (tormenta en islandés). De nuevo, un corte con melodía de actitud alegre, que le cuesta despegar pero que cuando lo consigue, muestra ante el oyente uno de los mejores temas que posee este disco. Y de tema sobresaliente a tema sobresaliente. Momento de Kveikur. La canción que pone nombre al disco es el fiel reflejo de la evolución y experimentación de Sigur Rós en este disco. Electrónica mezclada con elementos clásicos, protagonismo de las percusiones y una base muy marcada.
Terminando el disco nos cruzamos con diferentes caminos. Por una parte, la del tímido regreso al sonido de ”( )” remezclado con su ideas contemporáneas en el caso de Rafstraumur, o Bláprádur, el corte rápido del disco, donde da la sensación de que alguien te esté persiguiendo y te mantienen en tensión durante 4 largos minutos. Del cierre se encarga Var, una preciosa pieza en clave clásica, firmada por un piano pausado que desprende melodías tristes encajando perfectamente como despedida. Nos da pena acabar con este disco, y este es un tema que nos los expresa perfectamente.
Web: www.facebook.com/sigurros
Por Biken KAOM
Publicado el 24 de Junio de 2013