He visto partos más fáciles que escribir una crónica sobre el Sonorama Ribera. Y sobre todo si es tu quinta edición y ya has contado todo lo que podías contar, incluyendo la gastronomía, los bares locales y el vino que tomar entre concierto y concierto. Pero observando que la edad media del festival ha bajado este año (o yo soy mucho más vieja) ¿por qué no ayudar a las nuevas generaciones a encontrar su sitio en ese gran universo que es Aranda de Duero durante el Sonorama? Al menos vamos a intentarlo.
El Rey del Mañaneo: Eres incansable y tu desayuno preferido es un tinto de verano. Las gafas de sol son tu arma secreta y el complemento más preciado. Mientras tus amigos duermen tú aprovechas para inspeccionar el terreno y de paso conocer algún grupo nuevo. Sin duda tu lugar está en la Plaza del Trigo. Bueno en la del Trigo, en la del Rollo y en la de La Sal. Desde las buenas 11 de la mañana (a veces incluso antes) puedes encontrar la mejor música (y fiesta) en el centro de Aranda, acompañado de cachis interminables. Full, Señores, Belize, Las Despechadas… Este año los escenarios menores han estado llenos de grupos que dentro de unos años llegarán a los escenarios principales, tiempo al tiempo. Y eh, ¡no olvides pasarte por las bodegas!
El Amaneceres: Todos tenemos un amigo que no se cansa nunca. Y tampoco se cansa de recordarnos todas las veces que se quedó cerrando el local o festival de turno. También es el que lleva la visa con fondo para regar las noches sin fin en las barras del festival. Si tú eres uno de ellos, ¡felicidades! tienes asegurado un sitio en el Sonorama. Una vez terminados los conciertos de los cabezas de cartel del día empezará tu noche y oh, como lo vas a disfrutar. DJs noveles y los viejos amigos de la temporada festivalera te harán bailar hasta que muy educadamente te echen del recinto con una cinta. La Movida Madrilona o la maravillosa Eme DJ fueron parte del cartel electrónico de este año, pero te puedo asegurar que no defrauda ningún año.
El Quechua: En el código no escrito de reglas del Sonorito existe una regla fundamental: No serás un Sonorito de verdad hasta que no pases un Sonorama en el camping. Porque sí, el agua caliente y una cama está muy bien, pero mejor se está en tu campamento improvisado, con una lata de cerveza en la mano. Las tardes en el camping: EL NIRVANA. ¿Para qué quieres los cabezas de cartel si tienes a tu lado a un amigo que siempre se trae la guitarra y toca John Boy aunque nunca se la pidas? Ya sea adorando a Richi o buscando a Antonio, el camping del Sonorama “is the place to be”. Y de los traidores que abandonan el camping por una ducha y un enchufe hablaré en otra ocasión, y les dedicaré muchos adjetivos ingratos.
El Fan Fatal: Primeras filas su obsesión. Los cabezas de cartel son lo tuyo. Prefieres acampar al lado de la zona VIP y el tiempo que te sobra lo pasas pegado a la valla del escenario principal. Desde las primeras horas de la tarde en el recinto para verte lo más cerca posible a artistas como Supersubmarina, Vetusta Morla o Sidonie. Y todos los años te llevas una pedazo de sorpresa, ya sea Raphael cantando con las estrellas indies del momento o un pedazo de homenaje a Enrique Morente. ¿Y que sensación mejor que perder la dignidad viéndote dándolo todo en las pantallas?
Sonorito Total: El nivel superior que sólo es accesible para algunos elegidos. Eres todos los anteriores y mucho más. Madrugas, en tu tienda de campaña obviamente, para ir a la Plaza del Trigo ya toque Rufus T. Firefly o Los Nastys, cerveza en mano, para empalmarlo con los DJs de la Plaza del Rollo, para después tomarte la última (de la tarde) en el Café Central, para después irte directo al recinto del festival. Te dejas la voz en cada concierto, bailas cual Tomasito en el concierto de Joe Crepúsculo y todo SIN DESCANSAR NI UN MOMENTO. Ya dormirás cuando llegues a casa, que eso es de débiles. Porque oye, al final la semana del Sonorama Ribera es la mejor del año y nosotros estamos para disfrutarla cada segundo. Y no lloréis, que ya solo quedan poco más de 300 días para el Sonorama 2016.