
Joder (Si, empiezo bien), me flipan las bandas que salen a por todas sin importar cuantas personas estén delante. Poca pero una entusiasmada entrada para ver a los franceses The Amsterdam Red Light District en la Sala Starving de Madrid el pasado sábado 7 de marzo, y no es por la calidad de la música, sino por desconocimiento. Una verdadera pena, porque son de esos grupos que te reconcilian de golpe con el mundo a base de una energía incontrolable.
No dejaron ni un segundo de respiro en un set de poco más de cuarenta minutos, aunque eso si, como ya he mencionado, a tope. Pidieron un aplauso al público para sus teloneros y no dieron tregua. Teloneros, por cierto, los madrileños Just For Revenge, a quienes el rodaje y actividad diaria les está sentando bastante bien, siendo una de esas bandas locales a las que tener en cuenta, su primer tema suena muy bien, demostrando mucho gusto y meticulosidad por los detalles.
Y es que, aunque sabía que iba a un concierto muy movido, en ningún momento pensé que lo sería tanto como fue. Había leído que su directo en Resurrection Fest fue de los mayores descubrimientos, y que su paso por Groezrock había sido hasta aclamado, consiguiendo una alta puntuación en revistas como Kerrang. ‘Gone For A While‘, el último álbum del cuarteto de Lyon, suena realmente bien, pero más allá de estudio, en directo son una banda que te obliga a no perderte detalle. Si Elio Sxone es un vocalista inquieto de los que llaman rápidamente la atención, Maxime Comby toca su guitarra despegándose continuamente del suelo (Para muestra la foto que ilustra este texto), al tiempo que Julien Chanel y Gregory Clert, batería y bajo, son el muro que hace que suenan francamente potentes durante todo momento.
Y lo que es mejor, la forma de llevar esa potencia a diversión, y hacerlo con total profesionalidad. Me explico. Cuando Elio recorre sin parar cada uno de los rincones de la sala, barra incluida, lo hace sin perder su gran chorro de voz y presencia. Y cuando Maxime salta sin parar, lo hace el determinados momentos en los que Julien y Gregory le cubren perfectamente. El resultado es tan visual y divertido que engancha a todos los asistentes, los pogos y las caras de felicidad son al mismo tiempo de sorpresa, y la última canción se recibe con algo de pena ante lo que está por terminar.
Pocas veces he visto una banda tan compacta y potente. Y en realidad les agradezco que no hicieran bises, porque cada vez me gustan más esas bandas que salen a darlo todo y se van sin tener que hacer el paripe. Gracias a los amigos de Big Bombo y B-Trade Tourbooking por apostar por ellos, porque sin duda, fue una de esas noches que recordaremos.

