
El pasado miércoles 28 de Enero, Madrid fue testigo de uno de los conciertos más especiales, de esos que marcan un antes y un después, dos llenos (Contando el del jueves) que están pidiendo el paso a una sala de mayor aforo. No es ninguna locura, Toundra están sobradamente capacitados para pasar a recintos mayores, y estoy seguro de que será con “(IV)”, un trabajo que como ya cité en su momento es descarado y fuerte, al tiempo que atmosférico, reservado, y sobre todo muy fresco. Tanto como su directo. Desde ese preciso momento en el que arranca “Strelka” es incuestionable que no existe ahora mismo una banda que no provoque tantas y tan diferentes sensaciones, desde quien no pierde detalle técnico, hasta quien se desata haciendo como que toca la guitarra, y luego los hay como yo, que preferimos olvidar inquietudes, dejar la menta en blanco, escuchar y disfrutar.
Toundra son capaces de eso y más, como de subir el volumen de los aplausos a medida que se van sucediendo canciones, desde las fuentes atronadoras de “Ara Caeli” y “Zanzibar”, hasta la amena “Qarqom”. Como novedad a su puesta en escena vitalista y sencilla, el añadido de unas proyecciones que representan la huida de los zorros del bosque que podemos ver en la portada de “(IV)”, un detalle que demuestra que siguen creciendo sin ser presuntuosos y que no son una banda de repetir formula, salvo la de un público agradecido y jaleante. Y mientras que los temas nuevos suenan más rockeros y agresivos, el momento “Viesca” nos pone los pelos de punta, con Esteban y Macon a las guitarras acústicas, Alberto a un bajo acústico, y un grupo de percusión y vientos de apoyo. Al igual que “Réquiem” y el interminable aplauso que suscita, preciosa.
Había tiempo para más, hora y cincuenta minutos de dedicación absoluta, de total intensidad, de un repertorio donde apenas hay un descanso que no sea para la emotividad. Otra de las nuevas, “Oro Rojo” se cuela por méritos propios en otra de las que nunca deben faltar, como “Cielo Negro” o un “Bizancio” que aún sigue impresionando como aquel primer día. Toundra no conocen otro limite que no sea el concierto de cada noche, son una banda hecha para impresionar y disfrutar. Para el final, “Magreb” y el single del nuevo disco, “Kitsune”, hacen la confirmación definitiva de que no es que sean la banda de momento, sino que son una referencia actual sin discusión alguna. Contando los días para el siguiente.



