La verdad es que no recuerdo el día que conocí a Ana Medina, pero si que me acuerdo de verla sonreír todos los días. Ana es una persona a la que le apasiona lo que hace, capaz de contagiar ese amor hacia la música de una forma única. Qué mejor que compartir unos minutos con ella, y mostraros otra cara de la música, la de las personas que trabajan en la comunicación de artistas.
Para poneros en situación, Ana Medina es una burgalesa que vive en Madrid desde hace unos 6 años. Trabaja en una agencia de booking y management de grupos de música y también lleva las redes sociales de Sonorama Ribera (ese festival que a nosotros nos encanta) y aún así, le queda tiempo para colaborar con diferentes proyectos, como por ejemplo: Corrientes Circulares (un programa de radio).
Trabajando en la música, ¿cómo es un día a día para Ana?
Hay de todo, pero siempre madrugo. Si es un día de oficina, casi siempre llego media hora o una hora antes que los demás. Soy una obsesiva en cuanto a lo de madrugar se refiere. Si un día llego tarde, me pongo muy nerviosa. Me gusta llegar pronto y organizarme. Si no tengo que ir a la oficina, estaré de promo con algún grupo o viajando para llegar a la prueba de sonido de algún concierto o festival. Y por la noche, casi siempre hay algún concierto o evento.
Además te queda tiempo para escribir en Así Desastre, ¿siempre quisiste tener tu pequeño rincón o fue algo que maduraste con el paso del tiempo?
Siempre he escrito lo que sentía. De pequeña en un diario, luego en cartas (que me guardaba para mi misma), después en un Fotolog y más tarde, en Así Desastre. Escribir es una terapia increíble. Te ayuda a entender las cosas que te pasan y por qué las sientes de un modo u otro. Siempre digo que leer te enseña cosas ajenas a ti y de las que puedes aprender, pero escribir te enseña cosas de ti mismo que puede que desconocieras.
¿Crees que para escribir sobre música sólo es necesario amar lo que haces?
Para escribir, sea de lo que sea, primero necesitas leer. Creo que todo el mundo debería escribir para sí mismo porque es algo realmente positivo como experiencia personal. Evidentemente, si escribes para un medio profesional de cualquier materia, hace falta tener unos conocimientos de escritura y en concreto, conocimientos de esa materia.
Yo no soy periodista, pero tengo mi carrera dentro del ámbito de comunicación (Publicidad y Relaciones Públicas) y a veces he trabajado como periodista. Siempre digo que no sé de música (no sé si un músico se confunde en un acorde, si una guitarra está un poco desafinada, me cuesta mucho saber si una batería debería escucharse más o si el bajista es bueno). Yo hablo de lo que esa música genera en mi, sin más pretensiones. Puedes escribir de lo que quieras, la gente es quien decide si merece la pena leer lo que escribes o no.
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En que faceta estás más cómoda, ¿comunicación de artistas, o escribiendo sobre un disco o un concierto?
Si escribo en Así Desastre, elegiría la opción “escribiendo sobre un disco o un concierto”, pero porque eso es lo que sale de mi, es como si fuera mi diario personal. Pero si estoy escribiendo para un medio diferente, en ese caso, prefiero la comunicación de artistas. Estoy muy contenta con mi trabajo y con los artistas con los que estoy día a día.
Quien no te conozca, seguro que lo hace a través de Sonorama Ribera, ¿qué es lo que tiene Sonorama para ti?
Sonorama Ribera es el festival de mi vida. Me enamoré de él la primera vez que fui y supe que disfrutarlo 4 días al año no era suficiente… He ido a muchos festivales, pero en ninguno siento esa sensación de absoluta felicidad que genera Sonorama Ribera. Va más allá de la música y de las ganas de pasarlo bien. No se puede explicar.
Para mi algo fundamental de Sonorama es la forma que tiene de conectar y comunicarse con el público, ¿tú te sientes identificada con toda esa gente que os sigue día a día?
Qué alegría que pienses eso. Yo era esa gente cuando no trabajaba en el festival y ahora sigo siéndolo. Trato que Sonorama Ribera sea un festival muy cercano en redes sociales. Busco transmitir lo que se vive en el festival para quienes no lo conocen, pero también hago guiños y bromas a quienes lo conocen bien. Por ejemplo, yo puedo hablar de las duchas de agua fría porque las he vivido, puedo hablar de la emoción de la Plaza del Trigo porque la he vivido, puedo transmitir lo que quiere transmitir el director porque le conozco y entiendo su pasión por la música. Eso es básico en este festival, se basa tanto en las emociones, que es importante que la gente las sienta.
Trabajando en redes, ¿qué es lo más raro que te ha pasado?
Una vez, llevando las redes sociales de un artista (con el que ya no trabajo), pasó algo en un concurso en Latinoamérica, que hizo que ese artista tuviera a un país entero en su contra. Fue horrible. Imagínate un país entero poniéndote a caldo en redes sociales y tú tratando de solucionar todo el lío. El artista no tenía la culpa, pero la gente, a veces, pierde todo el respeto e incluso la humanidad, cuando está delante de una pantalla.
También formas parte de Pink House Management, trabajando con artistas de los que has sido fan en algún momento. ¿Cómo llevas tenerlos ahora presentes en tu día a día?
Es un lujo, un sueño hecho realidad. Son unas personas a las que admiro mucho (tanto encima de un escenario, como en su día a día) y hacen que el trabajo sea más fácil. Sigo siendo fan de ellos y, de hecho, creo que más que nunca.
¿Es salir a la carretera con un artista tu mejor experiencia?
La mejor experiencia es cuando les ves encima del escenario disfrutando y haciendo a la gente disfrutar. Es en esos momentos, cuando te olvidas de las pocas horas de sueño, de las cosas que has dejado atrás, de vivir sin horarios, de los cabreos y del cansancio. Ahí dices: “Joder, qué suerte formar parte de algo tan bonito”.
De todos estos años, ¿qué ha sido lo que más te ha costado pero más has disfrutado?
Creo que llegar a trabajar en Pink House. Yo tenía claro que quería trabajar con ellos desde la primera vez que escuché a Supersubmarina y desde la primera vez que hablé con Ernesto Muñoz. Hace 5 años de eso y solo llevo un año trabajando aquí. En los 4 años anteriores he cambiado varias veces de trabajo, pero con el “run run” de Pink House en la cabeza. Al final me hicieron un hueco, pero se hicieron mucho de rogar… Supongo que esta es la prueba de que si quieres algo, hay que ser persistente.
Para terminar, ¿de quién has aprendido más durante todo este tiempo?
Sin contar mis padres (de quienes sigo aprendiendo cada día), de quien más aprendo es de Ernesto Muñoz, mi jefe. Siento una admiración muy grande por él. Tiene unos valores y unos principios muy claros en su vida. Y los extrapola a su trabajo. No he conocido a nadie como él, ni lo conoceré nunca. Además, ha vivido tantas cosas, tiene tantas experiencias personales, que no dejas de aprender con él… Es una pasada. Y encima, es imposible pasar 5 minutos a su lado y no reírte en algún momento. Tengo mucha suerte por poder aprender de él.
Si queréis saber más de Ana, podéis seguirla en Twitter :-)
